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Semana Santa en Toledo 1884

Empezamos la celebración de una Semana Santa que, como la del año pasado, se espera rara y sin desplazamientos. En este blog el desplazamiento temporal no es un problema y con frecuencia viajamos al pasado, lo que vamos a hacer ahora mismo, y nos vamos a plantar en la...

Cortejo para acompañar a una espada que había que regalar a un emperador

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Hace unas semanas les contaba cómo se le había comunicado al duque de Aosta su elección como rey de España, encargo que él aceptó con entusiasmo. Hoy hablaremos de la ceremonia de la jura en el Congreso de los Diputados, que se celebró el dos de enero de 1871 y mediante la cual Amadeo de Saboya pasó a ser Amadeo I (el padre de nuestro breve Infante Alpinista y Explorador del que hablábamos en la entrada de 9 de noviembre del año pasado)

El acto de jura del rey electo tuvo lugar en el hemiciclo del palacio de la Carrera de San Jerónimo que estaba lleno a rebosar de autoridades e invitados, un público entregado a juzgar por los vítores e incluso agitación de blancos pañuelos (por la concurrencia femenina) de los que hicieron gala los allí presentes. Nada que ver con el juramento que tuvo que prestar Alfonso VI a petición del Cid en Santa Gadea de Burgos que publicábamos el viernes en #todoestáenloslibros, salvo la presencia de los Evangelios y el Crucifijo.

Previsión de la fórmula de la jura en la Ley de elección de rey

La Ley para la elección de rey que publicaba la Gaceta de Madrid el 11 de junio de 1870 recogía en su artículo 9º la fórmula que había de emplear el rey electo para prestar juramento ante las Cortes y en manos de su presidente:

“Uno de los Secretarios leerá la Constitución de la Nación española de 1869. Terminada su lectura, el Presidente de las Cortes preguntará al Rey elegido:

¿Aceptáis y juráis guardar y hacer guardar la Constitución de la Nación española de 1869 cuya lectura acabáis de oír? ¿Juráis asimismo guardar y hacer guardar las leyes del Reino?

El elegido responderá: “Acepto la Constitución y juro guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes”.

Contestará el Presidente: “Si así lo hiciéreis Dios os lo premie, y si no os lo demande”.

El acto terminará con la siguiente declaración: “Las Cortes han presenciado y oído la aceptación y juramento que el Rey acaba de prestar a la Constitución de la Nación española y a las leyes. Queda proclamado Rey de España … (Aquí e nombre del elegido)”.

El solemne acto de la jura entre vítores y aplausos

A las 12:00 ya estaban los invitados en las tribunas, a destacar la presencia femenina que en La Ilustración Española y Americana de 5 y 15 de enero de 1871 dicen que era importante, además: “la [tribuna] diplomática estaba llena, como todas las demás, no faltando a la ceremonia ninguno de los ministros, embajadores, cónsules y agregados extranjeros; la de la prensa contenía a todos los directores de periódicos políticos de Madrid, algunos de provincias, y los redactores de L’Independencie Belge, O Jornal de Commercio, La Liberté, The Times y otros”.

El protocolo de la ceremonia del acto de la jura –que aparece detallado en la Gaceta de Madrid de 3 de enero de 1871, y los ejemplares de La Ilustración antes mencionados- lo podemos dividir en tres partes según contase o no con la presencia del rey:

Primera parte: sin presencia del rey electo

Comenzó a las 14:00 horas, momento en el que el presidente del Congreso abrió la sesión para proceder a la ceremonia de juramento del rey electo.

El secretario procedió a leer el acta de la sesión de 30 de diciembre que se aprobó.

Acto seguido el secretario leyó el acta de la sesión de 18 de noviembre sobre elección de monarca y a continuación el acta de aceptación de la corona por el duque de Aosta.

Hubo una breve suspensión y se procedió a leer la lista de la comisión “de los Sres. Diputados [32] nombrados para acompañar a S.M. el Rey ya a S.A. el Regente del Reino [General Serrano]”. Acto seguido se les pidió que saliesen del hemiciclo para “desempeñar su encargo” (que no era otro que formar una comitiva para acompañar al rey hasta el interior de la sala).

Parte central: con presencia del rey electo

Quien encabezaba la comitiva  anunció: “Señores Diputados, el Rey” momento en el que el Presidente les recordó a los presentes: “Los Sres. Diputados, con arreglo al ceremonial, se servirán ponerse en pie”. En este momento “resonó un entusiasta e inmenso grito de ¡Viva el Rey!”.

Con todos en pie el rey accedió a la sala, subió los peldaños hasta situarse sobre la tarima, bajo el dosel, al lado de la mesa en la que estaba el presidente. Una vez allí  tomó asiento  “como estaba prescrito, a la derecha del Presidente de las Cortes”. El regente ocupó la silla a la izquierda del anfitrión. Los ministros permanecieron en pie, detrás  y los diputados de la comitiva ocuparon sus puestos en el hemiciclo. El rey vestía uniforme de Capitán General, lucía el Toisón de Oro y la Gran Cruz de Carlos III.

El presidente del Congreso anunció: “Va a entregar los poderes a la Asamblea S.A. el Regente del Reino”. El general Serrano se puso en pie y pronunció unas breves palabras “resignando en las Cortes los poderes que éstas le habían confiado”. Al terminar su discurso estalló una cerrada ovación en forma de aplausos.

A continuación el presidente anunció que un secretario iba a leer la Constitución. Tras la lectura de la misma, el presidente anunció que se iba a proceder al juramento.

Todos se pusieron en pie y el presidente de las Cortes tomó juramento al rey siguiendo la fórmula prevista en el artículo 9 de la Ley de elección de rey y que hemos reproducido ut supra. A las preguntas que le formulaban y con la mano sobre los Evangelios el rey respondió: “Si, juro” palabras que pronunció “con voz clara y correcta pronunciación” (según leemos en La Ilustración de 5 de enero).

Cerró el acto de la jura el presidente del Congreso con estas palabras: “Queda proclamado Rey de España Amadeo I. Constituyentes españoles ¡viva el Rey!

Acto seguido el rey, el regente, los ministros y la comitiva de diputados que los había acompañado a la entrada, salieron del hemiciclo, entre vítores y aplausos de la concurrencia.

Tercera parte: despedida sin presencia del rey

Una vez hubo salido el rey y la comitiva, el presidente de las Cortes pronunció “un breve discurso, dedicado algunas bien sentidas frases a la memoria del inolvidable general Prim, y declaró disueltas las Cortes Constituyentes”. Nuevos vivas a la Monarquía, a las Cortes constituyentes y aplausos de los asistentes al acto.

A las 15:00 horas, según consta en la Gaceta de Madrid de 3 de enero de 1871, se levantó la sesión.

Del entusiasmo demostrado por los asistentes a aquella sesión de Cortes, no quedaba nada 24 meses más tarde cuando, en vista de la situación política y los pocos apoyos con que contaba, Amadeo I presentó su renuncia ante aquellas que lo habían elegido.

Fuentes del texto e imagen destacada:

Gaceta de Madrid de 11 de junio de 1870 y 3 de enero de 1871. Digitalizadas en la web del Boletín Oficial del Estado.

La Ilustración Española y Americana de 5 y 15 de enero de 1871. Digitalizadas por la Hemeroteca Digital.

Para saber más sobre las juras de los monarcas en el Congreso de los Diputados les recomiendo el libro de Susana Blasco “Sesiones Regias de Juramento y Proclamación de los Monarcas ante las Cortes” (2015)

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