El 25 de junio de 1870 en España andaba el gobierno con el  casting para ver a quién ponían de sustituto de Isabel II (ya saben que resultó elegido Amadeo de Saboya, de cuya elección, jura y despido dimos cuenta en este blog hace unos meses). Mientras esto sucedía en Madrid, Isabel de Borbón, aprovechaba el tiempo en el Palacio de Castilla (París) para hacer testamento, el 24, y abdicar en su hijo Alfonso, el 25. La reina residía en París desde el 30 de septiembre de 1868,  tras el triunfo de la revolución.

Pero volvamos a 1870. Cómo andarían las cosas hace 151 años por Madrid que La Ilustración Española y Americana abre su número del 13 de julio de 1870 –en el que detalla la abdicación– con estas líneas: “¡Qué quince días los últimos!. Una abdicación, el nacimiento de un príncipe, un desahogo de la compañía de la porra y un candidato al trono, de sorpresa«. Estas líneas, en clave, necesitan ser descifradas de forma rápida:

  • La abdicación hace referencia al asunto de esta entrada: la de la reina Isabel II –la reina castiza de Valle Inclán-en su hijo Alfonso.
  • El nacimiento de un príncipe [de Asturias]: se refiere a Jaime de Borbón y Borbón Parma, nacido el 27 de junio de 1870, hijo de Carlos de Borbón y Austria-Este, pretendiente carlista al trono de España.
  • La compañía de la porra o partida de la porra[1]. Grupo de agitadores violentos al servicio del Partido Progresista, que se dedicaban a atacar a quienes criticaban al gobierno de Prim y la candidatura de Amadeo de Saboya. Su extrema violencia los llevaba a destrozar las redacciones de la prensa opositora; disolver las reuniones de los partidos políticos; dar palizas a los  líderes opositores; y, como no, amedrentar a los electores. Todo un ejemplo de demócratas. ¿Quién no ha escuchado la expresión “Trágala” en boca de un político? Pues era la canción que cantaban estos individuos mientras repartían mamporros a diestro y siniestro.
  • Candidato al trono, de sorpresa: en aquel momento era Leopoldo de Prusia (príncipe de Hohenzollern Sigmaringen).

Pero vayamos al acontecimiento que tenía lugar tal día como hoy, hace 151 años y que La Ilustración Española y Americana publicaba el 13 de julio:

Aunque la pasión política de algunos partidos no de importancia al acto que ha tenido lugar el día 25 del mes pasado en el palacio que habita en París doña Isabel de Borbón, la verdad es, que la abdicación que de sus derechos a la corona de España ha hecho en la persona de su hijo el príncipe don Alfonso es cuando menos un acontecimiento trascendental en la historia de España (…)

La Ilustración (…) no podía prescindir de tomar nota del solemne acto de la abdicación, y por eso publica en este número un grabado que lo representa (…)

La situación fue en extremo dramática. El filósofo, el artista y hasta el político, hallaban en ella estímulo a sus meditaciones (…) la niña que en 1833 inspiraba heroísmo y agrupaba en torno de su cuna a millares de españoles; la reina que en 1868 caía de su trono conmovida por el leve soplo de una sublevación militar, después de 20 meses de expatriación, se desprendía de sus derechos y sus esperanzas y legaba inter-vivos estas esperanzas y estos derechos a su hijo.

Una reducida pero brillante cohorte aumentaban con su presencia, sus joyas, sus grandes cruces y sus vistosos trajes y uniformes la solemnidad del acto. Figuraban entre las damas doña María Cristina, las condesas de Campo Alange y de Expeleta, y a marquesa de Peñaflorida. Entre los caballeros aparecían en primer término, el infante don Sebastián, el príncipe de Águila, los duques de Medinaceli, de Riansares, de Montellano, de Sexto, de Sevillano y de Rivas; los marqueses de Bedmar, de Esteba, de Pidal, de Arcicollar y de Bogaraya; los condes de Expeleta, de Villapaterna de Santa Marea y de Santa fe, el príncipe de Santa Lucía; los generales Lersundi, Gasset y San Román y los señores O’Pgan, Coello, Rubí, Belda, Gutierrez de la Vega, Albacete y otros.

El príncipe se hallaba presente y, aunque no podía comprender toda la importancia de aquel acto, notábase en la expresión de su rostro la conmoción de su alma.

¡Quién puede leer el porvenir! … no seremos nosotros. Limitémonos por lo tanto a dejar consignado con el lápiz y con la pluma una abdicación más de las muchas que han hecho los reyes en el siglo XIX”.

El porvenir trajo de vuelta a la dinastía Borbón y al príncipe Alfonso al trono 4 años más tarde, pero la reina castiza no volvió a España hasta 1904, para ser enterrada en El Escorial.

Fuentes: la mencionada en el texto. Digitalizada en la Hemeroteca Digital.

Fuente de la imagen: La Flaca de 10 de julio de 1870. Digitalizada en la Hemeroteca Digital.


[1] Partida de la porra : definición de Partida de la porra y sinónimos de Partida de la porra (español) (sensagent.com)

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