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Protocolo en el Santo Entierro: de procesión en 1878

Protocolo en la procesión del Santo Entierro en Sevilla, como es habitual en este blog echando la vista atrás, a finales del XIX. La Ilustración Española y Americana de 30 de abril de 1878 publica un grabado, que se incluye en este texto, sobre la procesión del Santo Entierro en Sevilla. Un desfile -como todos los de Semana Santa- con protocolo, ceremonial y etiqueta.

La Real Hermandad del Santo Entierro

Comienza el semanario señalando la gran fama que tenían entre los católicos de todo el mundo las manifestaciones religiosas que se producían en Sevilla durante la Semana Santa entre las que destaca esta del Santo Entierro. A finales del XIX esta procesión desfilaba la tarde del Viernes Santo y la dirigía, como hoy, La Real Hermandad del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo. Triunfo de la Santa Cruz y María Santísima de Villaviciosa.

La Ilustración hace un poco de historia de la Hermandad, cuyo origen se encuentra en la Reconquista, atribuyéndose su fundación al rey Fernando III “El Santo”, motivo por el cual “son Hermanos Mayores de la Hermandad los Reyes de España y en su nombre los Alcaldes Presidentes de la localidad”. En 1587 se le incorpora la Hermandad de Nuestra Señora de Villaviciosa y ambas unidas se establecieron en “el Colegio de San Laureano, de la Orden de la Merced”.

El cortejo del Santo Entierro: protocolo y ceremonial

Describe La Ilustración con gran lujo de detalles el cortejo ceremonial de la Cofradía, que aquel 1878 desfiló como venía haciéndolo según “tradición inmemorial” lo que incluía un marcado protocolo. Veamos a continuación el orden que se seguía:

Abriendo paso “una escolta de la Guardia Civil” a la se le seguía “una avanzada de caballería romana y otra de relites”; a continuación “el cuerpo de Nazarenos [con] (…) la Santa Cruz, el escudo de la Hermandad y la bandera negra que es su insignia”.

Tras ellos seguía “el paso del Triunfo de la Santa Cruz [de cuyo madero] pende una cinta negra con el mote: Mors norte superávit”. A continuación “las cruces de todas las parroquias” y después niños y niñas “figurando ángeles, arcángeles y sibilas” que iban “artística y lujosamente vestidos [llevando en sus manos] atributos de la Pasión y distintivos jerárquicos”. Cerraba este grupo una niña “que representa a Santa Verónica” (momento que recoge el grabado que incluye este post).

Les seguían en el desfile “sacerdotes seculares, coros de sochrantes, capilla de música, soldados romanos y otros sacerdotes con casulla de terciopelo negro y galones de oro”.

Todos ellos abrían paso a la urna “en la que va depositado el cuerpo de Jesucristo” (urna que por cierto estaba en ese momento, recién estrenada.

Detrás de la urna, una formación de soldados romanos, “el estandarte de la Hermandad llevado por un jefe militar” y tras ellos “un numeroso y brillante acompañamiento, formando el duelo”.

Pero el cortejo no terminaba ahí, ya que continuaba con el paso de Nuestra Señora de Villaviciosa, en el que la presencia de autoridades “civiles y militares” era importante. La imagen desfilaba bajo un palio “conducido por doce eclesiásticos con sobrepelliz y estola”, le seguían “el clero de la parroquia de San Miguel y el Ayuntamiento de la ciudad, presidido por el Gobernador Civil de la provincia”. Cerraban el cortejo “piquetes de honor de las fuerzas de la guarnición”.

Una procesión de Semana Santa despliega: etiqueta, ceremonial y protocolo, establecidos por una norma que crea, en muchas ocasiones, la tradición inveterada.  Simbología, ordenación, etiqueta y tradición se aúnan para crear una ceremonia religiosa única, que se puede vivir desde el fervor religioso o admirar como simple espectador.

Si quieres conocer el protocolo del cortejo actual, lo encontrarás en este enlace.

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