¡Dios Salve a la Reina y proteja su Regalía!

¡Dios salve a la reina! Una frase que es en sí un símbolo ya que hace referencia al himno nacional del Reino Unido, el himno real de la familia real británica, y el  himno real oficial y/o no oficial en otros países en los que la reina es jefe de Estado. Que levante...

Dos de mayo: luto perpetuo y medallas efímeras

Ayer se entregaron las medallas de la Comunidad de Madrid en un acto que dará mucho juego a los comentarios de protocolo y comunicación política. En este blog no vamos a comentar ese acto, nos vamos a ir a otro que tuvo lugar en 1816, en el cual también hubo medallas...

Ya estamos de vuelta. Las vacaciones han terminado y toca volver al tajo, esta vez con una entrada sobre comunicación, espionaje y palomas mensajeras.

La comunicación rápida cuando no había teléfono ni whatsapp requería ingenio y mucho debieron tener los primeros que usaron las palomas para mensajearse. Siempre me ha parecido imposible la comunicación por palomas mensajeras, me han explicado miles de veces el procedimiento pero ¿Qué quieren que les diga? Es que no me lo imagino, pienso que cualquier grano de maíz puede ser una distracción para el animalito, cambiar el rumbo y no llegar nunca a su destino, o cosas similares.

Hablar de palomas mensajeras no es hablar de protocolo, ya lo sé, es hablar de comunicación, en concreto de un canal de comunicación.

La cosa deriva del grabado que figura como imagen destacada y que encontré por casualidad en La Ilustración Española y Americana de 15 de enero de 1871, la misma que publicaba el grabado de la jura de Amadeo I. Al verlo pensé en un mensaje de Twitter y de ahí salió el título de esta entrada.

Colombofilia en la España de finales del XIX

A finales del XIX existían en España seis sociedades colombófilas que contaban con el apoyo del Ministerio de la Guerra, siendo la más antigua la “Sociedad Colombófila de Cataluña”. En una publicación de 1897 se comentaba que la afición a la colombofilia en España no estaba tan extendida como en otros países europeos pero que las sociedades colombófilas se hallaban “unidas en estrecho lazo en una gran Federación, que gestiona cerca del Gobierno los asuntos de interés general y organiza anualmente un gran concurso de velocidad que tiene lugar el día del cumpleaños de S.M. el Rey, y en el que las sociedades federadas se disputan los valiosos premios que S.M. la Reina, S.A.R. la Infanta Doña Isabel, el Ministerio de la Guerra, y las sociedades y particulares ofrecen para esa interesante lucha” (Revista La Avicultura Práctica, abril 1897).

No les voy a aburrir con la cría y adiestramiento de las palomas, que en la revista mencionada describen en detalle, solo baste decir que se necesitan al menos dos juegos de palomas, uno en la estación de origen y otro en la de destino porque cada paloma solo hace un trayecto pues “la paloma tiene desarrollado en alto grado el instinto de volver al palomar, arrastrada por el apego al mismo y as su dueño y por el profundo amor a sus hijuelos”.

Palomas mensajeras: la comunicación casi tan rápida como Twitter

No todas las razas de palomas se utilizaban en mensajería, las más codiciadas a finales del XIX eran las mensajeras belgas que “salvan 800 y 1.000 km de vuelo, con velocidades de 1.000 y más metros por minuto, franqueando montes y valles y hasta el mar, sin otra guía que su precioso instinto, sin otra norma que la necesitad que siente de volver a su querido palomar”. Esta raza la introdujo en España el Ministerio de la Guerra pues “si desgraciadamente algún día estallara una guerra en la Península, sería el auxiliar de nuestro ejército, como fue la amiga de los franceses en su aciaga campaña” (Revista La Avicultura Práctica, abril de 1897)

Es en esa “aciaga campaña” – la guerra que mantenían Francia y Prusia en 1871- lo que motiva el artículo de las palomas mensajeras en La Ilustración de 1871 que hacía referencia a ellas como “los alados correos que transmiten a los sitiados parisienses noticias de los departamentos y del extranjero”.

Una paloma no podía llevar un mensaje largo, pero si uno corto (como un tweet) o un mensaje en clave que se fijaba en ella “escrito, impreso y aún fotografiado microscópicamente en papel muy fino” que se ataba “a una pluma de la cola o de una de las alas” además también se podía estampar en una pluma “el sello de salida, el día y la hora”.

Esta brevedad del mensaje, los acrónimos, las claves, etc. me han recordado a los mensajes a los que hoy estamos tan acostumbrados para comunicarnos. En el XIX no estaba el pájaro azul  de Twitter así que se ideó un sistema para estar informados a la mayor brevedad posible y fue emplear un pájaro, una paloma. Cuál no sería mi asombro cuando buscando información sobre criadores de palomas mensajeras me he enterado que diferentes ejércitos mantienen unidades colombófilas para poder estar comunicados en caso de apagón de telecomunicaciones.

Dedicado a Antonio Alcaide Asencio

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