“¡No sin mi hijo!”, sobre la integración de los niños en la vida social de los padres (II) [Revisión]

Hace un mes publicaba la primera parte de la revisión de una entrada de noviembre de 2015 en Protocol Bloggers Point sobre los niños y los ajustes que su presencia impone en la vida social de los padres. En esta segunda parte hablaremos de los niños en las ceremonias...

La sombrilla de mano: un complemento de lo más cotilla

Las mujeres de antaño vivían rodeadas de complementos de moda que hablaban. Por un lado estaban los que ella utilizaba para hablar sin palabras y enviar mensajes al receptor adecuado: las joyas, el abanico, el pañuelo, los guantes o las flores y por otro los que...

8 pilares sobre los que se asienta la urbanidad

Los 8 pilares sobre los que se asienta la urbanidad están en el Anaquel de los libros antiguos, en un libro: el “Código completo de urbanidad y buenas maneras según los usos y costumbres de las naciones más cultas” (1863) de Manuel Díez de Bonilla. Para este autor la...

Esta es la noche de la ilusión, por nuestras casas pasarán los Reyes Magos, dejando en los zapatos los regalos que esperamos. Para hablar de la noche de Reyes vuelve al blog Carlos Groizard Coronado y su libro de 1880, “Mesa Revuelta” que pueden consultar en la Biblioteca Digital Hispánica.

Es la noche de los sueños de ventura y de placer, noche sublime, noche brillante más que otra alguna, en que el Hada que pliega sus alas de rosa sobre nuestro lado y descorre sus cortinas mostrándonos las regiones de nuestros deseos y nuestras esperanzas, viste sus más preciadas galas y su más espléndidas joyas para acompañarnos en esa excursión de ventura y dicha a través de los campos de los ensueños de nuestra alma vehemente y agitada (…).

Allá cuando niños, en esta noche, después de ver chisporrotear la leña en el hogar y oír las consejas de nuestra abuela, sacábamos a la ventana un puñado de paja y una cestilla y colocándola en la balaustrada y sobre la nieve, dirigíamos una mirada al cielo para ver si, a través de las brumas, podíamos distinguir la estrella que había de conducir a los Magos de Belén. Hecho esto, nos retirábamos a acostar satisfechos y con la esperanza de hallar a la mañana siguiente dentro del canastillo aquel juguete o aquella golosina que nos gustaba, que era por aquellos días nuestro vehemente capricho“.

Queridos protocoleros, no perdáis la ilusión de la noche de Reyes, ni la costumbre de dejar el zapato bien reluciente al lado de la ventana, además de algo de comida para los camellos y algún reconstituyente para Sus Majestades a quienes espera una noche de mucho trabajo.

Fuente de la imagen destacada: La Ilustración Española y Americana de 8 de enero de 1872, disponible en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional.

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