Inaugurando el curso con la inauguración de un colegio

Qué mejor vuelta al cole que estrenando colegio ¿verdad protocoleros? Qué bonito volver al cole no solo rodeados de olor a libros y cuadernos nuevos, si no también a cole nuevo. Eso sí, para estrenarlo hay que inaugurarlo y eso es lo que vamos a hacer. Antes de...

Museos y modales (a ser posible buenos)

Museos y modales es el post que abre la vuelta al cole tras las vacaciones en este blog y relata la experiencia personal de la autora de estas líneas cuando a principios de agosto visitó estos tres museos: El Prado, Thyssen y Caixaforum, para ponerse al día con...

Don´t pester a captive audience! [Revisión]

Don´t pester a captive audience! Fue publicado el 1 de agosto de 2014 en Protocol Bloggers Point.  El título tomaba prestada la frase del cartel que ilustra este post y que le viene cual pedrada en ojo de boticario. El cartel es del diseñador...

Preparando el guión para el Kiosko de Protocolo de ayer en Europeamedia en el que hablamos de la festividad de San Isidro y todo lo que la rodea: pradera, agua, rosquillas, bailes, verbenas, trajes de chulapa y chulapo, etc. encontré referencias a tres personajes femeninos muy castizos: Majas, Manolas y Chulas. Como no tenía muy clara la diferencia, decidí investigar un poco más sobre estos tres tipos de mujer propios de finales del XVIII y siglo XIX, y que han llegado a nosotros a través de cuadros de pintores como Mengs o Goya. Todas ellas, las del pueblo llano (no las duquesas vestidas de majas) eran  mujeres trabajadoras (carniceras, verduleras, castañeras, cerilleras, sastras, etc.), que mantenían a sus familias (marido incluído) y que al terminar la jornada y los días de fiesta, vestían sus mejores galas para salir a a calle ya fuera para ir a misa, procesión o bailes y verbenas.

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Esa etiqueta a la que me refiero aparece descrita en un libro de 1889. Majas, manolas y chulas: historia, tipos y costumbres de antaño y ogaño, de Enrique Rodríguez Solís que pueden consultar en la Biblioteca Digital Hispánica.

Maja: frente erguida, pecho elevado y talle recogido

La maja necesitaba estas características de su figura  para lucir: “moña de seda y plata; rico jubón de raso; saya corta adornada de azabaches y abalorios; graciosa mantilla caída sobre el cuello; media de seda y zapato de terciopelo (…) ; magníficos pendientes (…) sortijas (…)” y empuñar además “esa arma terrible (…) que se llama abanico“.

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Manola: gracia, donaire y malicia

Para llevar su traje de gala una manola necesitaba de las dos características primeras –gracia y donaire– ya que la malicia la reservaba para sus dichos cargados de segundas intenciones. En su vestimenta no faltaban: “peineta de concha, lisa, alta y acanalada sosteniendo un ancho rodete de trenzas, chatas de 7 cabos (…); mantilla de tira, ribeteada de anchas cintas de finísimo terciopelo (…); pañolito (…) de crespón de China, con bordado de colores y largo fleco; y las puntas anudadas a la cintura (…) delantal de fular (…). Saya con volantes de percal inglés, marcando las caderas y lo suficientemente corta para dejar ver los bajos de encaje de una blanquísima enagua (…) media de seda  (…) y un zapato de tabinete, de pala puntiaguda y muy baja“.

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Chula: estatura mediana e ingenio natural

Chaqueta negra; linda falda de percal o lana (…) enagua blanquísima (…) media blanca (…) elegantes botines de color azul o naranja la caña y el chanclo de charol, lleno de pespuntes; pañuelo de seda a la cabeza, recogido en las sienes (…) cubriendo la punta de atrás con el pañolón (…) negro, bordado en sedas (…) airosa mantilla“.

Cada uno de estos tipos de mujer tenía a su lado un tipo de hombre, del que hablaremos otro día.

 

Fuente del texto: libro citado.

Fuente imágenes: Biblioteca Digital Hispánica, Hemeroteca Digital (La Ilustración española y americana).

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