Crónica de sociedad desde Biarritz, verano de 1890

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El post de la semana pasada quedaba “cojo”. Hablábamos de la fiesta premamá, una fiesta básicamente montada para mostrar a las amistades los objetos y vestuario del nasciturus, buscando su admiración y, porqué no, su pizca de envidia. Y nos faltaba algo: la canastilla. Toda esa ropita diminuta –habitualmente de un solo uso- que nos recuerda a la de las muñecas de nuestra infancia (y que cuesta tanto como la ropa de un adulto). El ajuar del bebé es algo que debe ser mostrado a las amigas y habitualmente es el objeto de sus regalos en un baby shower.

Este grabado de “La mujer en su casa” recoge todo cuanto podía necesitar un recién nacido de 1904:

canastilla envidia

  1. Camisa, jubón y chambras”.
  2. Capota”.
  3. Faja, camisa y calzón”.
  4. Pasapasillos” (una especie de capa con capucha).
  5. Babero”.
  6. Camiseta” que podía adaptarse a diferentes faldones.
  7. Abrigo corto”.
  8. Botita de paño bordado”.
  9. Guante de punto”.
  10. Botita de punto”.
  11. Zapato de piqué”.
  12. Abriguito corto de cachemira azul
  13. Gorra de bautizo”.
  14. Gorrita para debajo”.
  15. Capa de bengalina blanca
  16. Faldón de bautizo
  17. Faldón (…) sencillo”.
  18. Cubremantillas de piqué”.

Dieciocho prendas indispensables para un bebé de 1904. Muchas de ellas aún se siguen usando y regalando ¿verdad?

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