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Esta semana en el Anaquel estamos de palique con un embajador, nada menos que con el Marqués de Villa-Urrutia, que escribió sus recuerdos de embajador en un libro que llevaba por título “Palique Diplomático“. A pesar del título -que podría llevarnos a la falsa sensación de estar manteniendo una conversación intrascendente- el libro es muy interesante, pues recoge situaciones muy importantes para las relaciones internacionales de nuestro país con  la opinión personal del embajador que las vivió en primera persona. Aquí solo veremos la parte protocolaria y el papel de los embajadores en una ocasión: las negociaciones de los acuerdos de Cartagena.

Protocolo en el Palique Diplomático

Para las negociaciones el rey Alfonso XIII y el rey Eduardo VII  se entrevistaron en Cartagena en abril de 1907. Al rey Eduardo VII lo acompañaba su esposa -Alejandra de Dinamarca- y su hija Victoria. El rey Alfonso XIII estaba acompañado por su madre y su cuñado: el Infante Don Fernando de Baviera.

 

El Marqués de Villa-Urrutia destaca la importancia de los embajadores de ambos países en la negociación del acuerdo, recogiendo con estas palabras su presencia en los actos clave del mismo :

El gobierno estaba representado por su Presidente, Don Antonio Maura; El Ministro de Estado y el de Marina (…) con el rey Eduardo venían el Subsecretario de Estado permanente del Ministerio de Negocios Extranjeros Sir Charles Hardrirge (…)  asistieron además a la entrevista de Cartagena los dos embajadores, el de Gran Bretaña en Madrid (…) y el de España en Londres.

Palique embajador

Aquella noche se celebró a bordo de la Numancia un banquete regio y espléndido por los tapices de Palacio con los que se adornó la nave, al vajilla, los comestibles y bebidas y los efusivos brindis. Oí al Rey Eduardo decir a su Almirante: “Aprenda usted a dar fiestas a bordo” (…) Al día siguiente conferenciaron el Presidente del Consejo y el Ministro de Estado con Sir Charles Hardrirge, asistieron los dos embajadores a esta conferencia, en que quedó virtualmente acordado el pacto al que se dio forma en Londres“.

Imaginamos al Marqués de Villa-Urrutia asistiendo a la cena de gala luciendo su uniforme diplomático -ese que tan bien describen en Protocolo a la Vista– en el banquete de gala.

Fuentes:

 

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