El movimiento se demuestra marchando y con tres palabras

Uno de los actos militares más vistosos es, sin duda, un desfile, lo leíamos el viernes en este blog descrito por Rubén Darío. La formación ordenada en la que los militares marchan ante una autoridad, otras autoridades y público en general siempre llama nuestra...

Protocolo para la jura del rey electo: Amadeo de Saboya se convierte en Amadeo I ante un Congreso entregado

Hace unas semanas les contaba cómo se le había comunicado al duque de Aosta su elección como rey de España, encargo que él aceptó con entusiasmo. Hoy hablaremos de la ceremonia de la jura en el Congreso de los Diputados, que se celebró el dos de enero de 1871 y...

¡Ya vienen los Reyes, por el horizonte …, a preparar el zapato, #protocoleros!

Suenen los ecos, hagan la salva, pitos, clarines, trompas y cajas. Dulce Dueño de mi vida, prenda de mi corazón. ya se que llegan los tres Reyes de Judea a la Región. Lleguen rendidos, pues les aguarda el Rey de Reyes entre las pajas. Poderoso Dios eterno, Soberano...

La Ilustración Española y Americana de 30 de septiembre de 1889 publica una noticia relativa a la recepción del Embajador española en la corte de Marruecos. Lo que aquí conocemos como entrega de Cartas Credenciales.

La mencionada recepción se verificó en Tánger -residencia del Cuerpo Diplomático acreditado ante el Sultán de Marruecos- en la plaza de Armas de su Alcazaba, porque el soberano marroquí “no podía recibir en su palacio la visita oficial de embajadores de príncipes cristianos“.

Para dar detalle de la ceremonia de presentación de las Cartas Credenciales La Ilustración incluye una reseña del libro Au Maroc de Pierre Loti, que transcribimos en los siguientes párrafos.

Comitiva del Sultán

Aparece por fin el Emperador, ese último descendiente auténtico de Mahoma (…); su traje de muselina, finísima como una gasa, de inmaculada blancura; su soberbio caballo es también blanco, con grandes frenos y  estribos de oro, silla y arnés de seda de color verde pálido, bordados en  oro (…)”

Los esclavos que sujetan al caballo, el que lleva el quitasol rojo y los que agitan sin cesar el lenzuelo para liberar de las moscas al soberano, son negros hercúleos que sonríen fieramente“.

Todo aquel ceremonial de otras épocas se armoniza exactamente con una música plañidera y encuadra mejor con las inmensas murallas de la alcazaba, coronadas de almenas y saeteras“.

Ceremonia de presentación

El Ministro presenta al Sultán sus credenciales, en un saquito de terciopelo bordado en oro, que recibe en mano uno de los esclavos; después se cambian los discursos de costumbre, primero el Ministro y luego el Sultán, este en voz baja (…) muy distinguida; enseguida se verifican las presentaciones y los saludos, a los que contesta el soberano con una inclinación de cabeza muy cortés y afable“.

Tras ese intercambio de cortesías “todo se acabó“.

La recepción de embajadores en la corte de Marruecos era un acto breve, en el que se exhibía la riqueza del Sultán y se hacía gala de una exquisita cortesía.

Fuente de texto e imágenes:
La Ilustración Española y Americana de 30 de septiembre de 1889 que pueden encontrar en la Hemeroteca Digital.

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