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En ocasiones he señalado en este blog que en organización de  eventos no hay nada nuevo bajo el sol, salvo adelantos técnicos y su aplicación obviamente. Que no hemos inventado nada, que este negocio nuestro lleva años rodando y ya se hacía bien hace mucho, mucho tiempo, a las pruebas me remito. Hoy les traigo un Congreso Internacional de Medicina  celebrado en Roma en 1894. Como un congreso similar en el 2017, contaba con programa científico y programa social; una inauguración por todo lo alto y, como no, su exposición médica.

El XI Congreso Internacional de Medicina de Roma celebrado en abril en 1894 se hizo un hueco en La Ilustración Española y Americana en sus números de 15 y 22 del mismo mes, que hablaba de los congresos en general con estas palabras “estas grandes asambleas internacionales han dado grandes bienes desde que se iniciaron a la sombra de los esplendores (…) de la Exposición Universal de París de 1867”.

Asistentes a un congreso médico: congresistas y acompañantes

Según las cifras que publica La Ilustración, se habían inscrito 7.612 congresistaspertenecientes a 35 naciones y representando a 415 sociedades científicas”. A los congresistas había que añadir unas 1.200 acompañantes (esposas e hijas). Entre los inscritos había 250 españoles. Vamos, aquello más que un Congreso eran los Juegos Olímpicos.

Ceremonia de inauguración de un congreso médico

Para la ceremonia de inauguración Roma no reparó en gastos. Se engalanaron todos los edificios de la vía que iba del Quirinal hasta las Termas Dioclecianas, y el Coliseo, en cuyo escenario se instaló un trono, se rodeó de las banderas de los países de procedencia de los asistentes. En este espacio montaban guardia los Vigilis et Fidelis de Roma, luciendo unos trajes similares a los de la guardia Suiza del Vaticano.

En la inauguración se pronunciaron tres discursos: el primero el del Presidente del Consejo de Ministros; a continuación habló el “médico más famoso de Italia”, el Dr. Baccelli, a la sazón Ministro de Instrucción Pública. Cerró los discursos el Síndico -alcalde- de Roma, El Príncipe Rúspoli.

Congreso médico: sedes, sesiones y exposición.

El Congreso tenía dos sedes: el Policlínico y Eldorado. En ellas se celebraron las sesiones científicas. Para facilitar la asistencia se dividió en varias secciones que incluían todas las especialidades médicas de la época (que no diferían mucho de las actuales) a las que había que añadir: higiene y climatología.

Cada sección tenía sus sesiones, paneles, comunicaciones, etc. En las que se pronunciaron más de 1.000 discursos.

Como todo congreso médico que se precie tenía su exposición médica -hoy la llamamos exposición comercial-  que podía verse en el Palacio de Bellas Artes. En la “Exposición Médica y de Higiene Internacional” que mostraba todos “los aparatos de medicina y los progresos y descubrimientos hechos para aliviar a la humanidad”, destacaba el pabellón que representaba a Alemania.

El Programa social del Congreso

No hay congreso sin programa social (aunque hoy en día, y en los congresos médicos, ya no es posible incluirlo). El de este congreso fue tan fastuoso como todas las ceremonias que lo acompañaron. Hubo banquetes, recepciones en Palacio, recepciones en las embajadas de los países de origen de los asistentes, bailes, excursiones, etc.. La Ilustración destaca tres actos:

Un Garden Party, ofrecido por los reyes Humberto y Margarita de Saboya en el Jardín de la Reina. Los jardines se acondicionaron para la ocasión: se distribuyeron orquestas por todo el recinto y pabellones -nuestras carpas para eventos- en los que los reyes atendían a sus invitados y se servían buffets. A esta cita acudieron unos 5.000 invitados y los reyes “para hacerse gratos a los huéspedes de la Corte de Italia, modificando las reglas de la etiqueta, concedieron bastase la presentación por los Embajadores en el sitio de la fiesta, o pocas horas antes a la Camarera Mayor de Palacio, para el convite de 1.500 damas extranjeras”.

El otro acto que destaca la Ilustración fue la iluminación de la Passegiatta Archeologica entre las 21.00 y las 23.00 horas. Un espectáculo al que acudieron: los reyes, altos personajes del Estado, el Cuerpo Diplomático, los representantes de las sociedades médicas presentes en el Congreso, congresistas, acompañantes y, como no, el pueblo romano, pues la actividad tenía lugar en sus calles y monumentos. El espectáculo terminó con fuegos artificiales.

El tercer acontecimiento que destaca el semanario y cuyo grabado pueden ver ut supra, consistió en un “lunch” para 12.000 comensales, celebrado en las Termas de Caracalla. Para elaborar el menú del mismo se utilizaron: 2 venados, 1 ternera asada, 40 corderos, 40 cabritos, 400 cuartos de vaca, 100 jamones, 2.500 pollos, 40.000 panecillos, 10.000 sandwiches y 20.000 pastelillos. Vamos, que no se fueron con un canapé a casa.

Como pueden comprobar se confirma lo que les decía al principio, nada nuevo bajo el sol. Salvo la pompa y boato de algunas actividades, el resto podría pasar por un Congreso Médico de nuestros días … ¡doy fe!

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