Dos primeras piedras para una catedral

La Santa Iglesia Catedral Metropolitana de Santa María la Real de la Almudena, por simplificar “Catedral de la Almudena” tiene en sus cimientos dos primeras piedras. Las vicisitudes por las que ha pasado su construcción a lo largo de los siglos tienen mucho que ver...

¿Qué hay de lo mío? … ¡presi que quiero ser Ministro!

Ayer el pueblo habló en las urnas y hoy hay que empezar a pensar en repartir ministerios. Más de uno estará esperando la llamada del futuro presidente para formar parte de su equipo ministerial, otros habrá que le darán una llamadita para preguntarle  “¿qué hay de lo...

Costumbres en Todos los Santos (1899)

La Ilustración Española y Americana de 30 de octubre de 1899 recogía el texto y la imagen que les incluyo a continuación sobre la costumbre de visitar las sepulturas en la celebración de Todos los Santos. Cuando lo leía he tenido la impresión de que no estaba escrito...

Ante la duda, tratar de usted ayuda, es la revisión de un post publicado el 20 de enero de 2016, como post de opinión por la autora de este blog en Protocol Bloggers Point.

Usted, ese tratamiento infrautilizado

El usted, como tratamiento de cortesía, se está infrautilizando tanto a nivel de calle como a nivel oficial ¿es correcto hacerlo? A quienes peinamos canas desde hace mucho tiempo, acostumbrados a tratar de “usted” a personas mayores, a aquellos a quienes no conocíamos, profesores, médicos, etc.  nos choca bastante. A ello hay que añadir que ya no funciona la regla fundamental: “le trato de usted para que me responda en consecuencia”. Parece que el tratar de tú nos acerca más al otro, nos pone a su nivel, y eso no es del todo cierto.

¿El tuteo iguala?

El ciudadano de a pie –en general- hace tiempo que ha dejado de utilizar ese tratamiento de cortesía, porque el “usted” es un tratamiento de cortesía, no marca diferencias, marca la consideración que tenemos hacia el otro. Como decía, el ciudadano de a pie, confundiendo tratamiento de respeto con posición de inferioridad, ha optado por el tuteo directo a todos. Da igual un anciano que una eminencia científica, un prohombre o alguien a quien no conocemos de nada. A S.M. el Rey le han tuteado en los medios, hace un año un adolescente trató de tú al Presidente de Francia (y se llevó la charla correspondiente), parece que tuteando nos hacemos más iguales.

Esta, en apariencia, igualdad que produce el tuteo no es –en nuestra opinión- ni real ni correcta. No lo es porque la diferencia (por méritos, por el cargo que se ocupa, por su aportación a la sociedad, etc.) sigue ahí; yo no soy igual a un premio Nobel por mucho que lo tutee, pero demuestro lo poco que me importa el logro que ha conseguido al ser incapaz de mostrar una mínima cortesía.

El tuteo oficial

A nivel oficial se ha hecho un intento de “apear” los tratamientos honoríficos, lo que ha contribuido a la confusión. El denominado en su momento Código de Buen Gobierno, hoy derogado, retiraba los tratamientos de Excelentísimo e Ilustrísimo a los altos cargos de la Administración General del Estado ¿Qué se buscaba con eso? obviamente el “acercamiento” al administrado, quitar esa barrera que suponía el tratamiento honorífico. Esto originó una confusión, una cosa es quitar los Excmo. e  Ilmo.  a un cargo y otra muy distinta tutear a la persona que ostenta el cargo (estarán conmigo en que el poder llamar a un Ministro “Ministro” nos lleva rápidamente a “Ministro, ¿tú qué opinas de …?“). Parece que al quitar el tratamiento honorífico se quitó también el tratamiento cortés y eso -en nuestra humilde opinión- no real ni es correcto.

Recordemos que el Código del que hablamos solo se aplicaba a un sector de la Administración, fuera quedaban todos los cargos del poder legislativo y del judicial, así como los cargos locales y autonómicos, y asimilados, o lo que es lo mismo, el grueso de las autoridades, lo que producía y produce situaciones cuando menos extrañas en mesas de presidencia, donde al lado del Sr. Ministro está el Excmo. Sr. Consejero de que se trate.

Retirar el tratamiento no iguala

La retirada del tratamiento honorífico lleva consigo esa sensación de falsa igualdad, ese “le quito el tratamiento y ya tengo derecho a tutearle”.

Tratar a alguien de usted no nos sitúa en un plano de inferioridad, lo mismo que si nos tratan de usted no significa que estemos en un nivel superior con respecto al otro. Ese tratamiento lo que hace es reconocer:

  • Que tratamos a alguien de mayor edad o que tenemos mayor edad que aquel que se dirige a nosotros y no conocemos.
  • Que acaban de presentarnos a alguien que no conocemos y que no nos conoce.
  • Que nuestro interlocutor merece especial respeto por su categoría, profesión, el puesto que ocupa, etc.

Ese uso del usted es en estos casos recíproco y si quien tiene mayor edad, es un desconocido para nosotros o merece especial respeto por el puesto que ocupa, nos tutea, la barrera desaparece y podemos, entonces si, entrar en el tuteo, porque el respeto y la cortesía tienen carácter recíproco. Y esa reciprocidad se muestra cuando, aun tratándome él de tú, yo insistiese en tratarle de usted, porque él también tendría que cambiar el registro y tratarme así.

Yo demuestro que soy cortés al tratarle de usted y él debe hacer lo mismo, por esa obligación de ser siempre cortés y respetuoso con quien tenemos enfrente. Tratar de usted siempre ayuda.

Fuente de la imagen destacada: Museo Nacional del Prado. Eduardo Zamacois y Zabala “Saludo al rey

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