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Hay actos inurbanos que hieren la sensibilidad ajena a través de los sentidos. El Nuevo Galateo de Melchor Gioja refundido y puesto en castellano por Juan Cortada (1866) recoge en sus primeras páginas una serie de acciones molestas –tanto por vía inmediata como por recuerdo desagradable- que causan repugnancia a los que nos rodean y que por tanto deberíamos evitar en público (también en privado a ser posible, porque lo que se hace en privado se repite en público con cierta frecuencia).

El libro, cuya edición facsímil está en el Anaquel desde hace ya mucho tiempo, es un compendio de cortesía, saber estar y buenos modales (lo que hoy se ha dado en llamar protocolo social) que comienza por señalar los actos inurbanos. Este tipo de actos son contrarios a la cortesía, que define como el “arte de modelar la persona, las acciones, los afectos y las palabras de modo que nos granjee la estimación de los demás dentro de los límites de lo honesto y de lo justo”.

Los actos inurbanos son por tanto actos descorteses que percibimos a través de los sentidos de la vista, el oído, el tacto o el olfato. Hablo en presente porque, como decimos a menudo en este chat, no hay nada nuevo bajo el sol e incluso en nuestros días podríamos añadir actos inurbanos a otros sentidos. Centrémonos en el Nuevo Galateo y su compendio de inurbanidad.

Actos inurbanos a la vista

El autor dice que son actos inurbanos a la vista porque la mera visión “provoca nauseas en quien los presencia”; lista unos cuantos y no incluye más para no “causar nauseas a los lectores” entre ellos están:

  • Hurgarse con los dedos la nariz o las orejas.
  • Sacar de la boca restos de lo que se ha comido.
  • Mirar el pañuelo después de haberse sonado.
  • Escupir en el suelo y más todavía en los muebles.
  • Echar una pierna sobre un muslo y andarse tocando el pie o el calzado.
  • Roerse las uñas y morderse los pellejos.
  • Rascarse la cabeza o el cuerpo.

Actos inurbanos al oído

Los ruidos estrepitosos son, en general, muy desagradables al oído; de entre todos los ellos  señala como los peores estos tres:

  • Hablar a gritos.
  • Estornudar de forma estrepitosa.
  • Rechinar los dientes.

Actos inurbanos al tacto

Para el autor hay tantos actos inurbanos al tacto como “partes de la maquinaria humana susceptibles de sensaciones punzantes y comprensivas”. Todo el cuerpo es susceptible de herir la sensibilidad de otros mediante un solo sentido, el tacto.

  • Contestar con una bofetada.
  • Defenderse de un dicho con un puntapié.
  • Empujar en una escalera.
  • Tirar tierra o arena al rostro de otro.
  • Dar pisotones a otras personas.
  • Dar codazos para abrirnos camino.

Actos inurbanos al olfato

Este tipo de actos inurbanos tiene mucho que ver con la –poca- higiene:

  • Quitarse los zapatos para calentarse los pies.
  • Extender el pañuelo sucio sobre una fuente de calor para que se seque y “reciclarlo”.
  • Mostrar a quien nos acompaña cualquier porquería que hay por la calle y mencionar lo mal que huele.
  • Arrojar inmundicias a los espacios públicos, que se pudren y huelen mal.
  • El olor del tabaco rancio.
  • El olor de los espacios al aire libre que se usan como urinarios públicos.
  • El olor de los espacios mal ventilados.

Hasta aquí el compendio de actos de inurbanidad. No me digan que con la sola mención de alguno de ellos no han sentido un poco de asco, revolución estomacal o nausea (les confieso que empecé a escribir el post con la idea de tomarme un café al acabar y creo que no tengo el cuerpo para ello). Esta sensación desagradable que nos produce la lectura del listado no se ha producido por una acción inmediata sobre los sentidos, no estamos siendo testigos de la acción en este momento. Lo que se ha producido es una conmoción sobre la imaginación, a través de un recuerdo. En realidad “un juego de la fantasía, la cual nos coloca en el caso y casi nos hace notar” aquel olor o ruido desagradable. El recuerdo es tan real que es como si lo estuviésemos viviendo en este momento. Curioso, muy curioso.

Fuente de la imagen destacada El Nuevo Galateo publicado en la Biblioteca Digital Hispánica.

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