Un tono de mal tono [Revisión]

El post Un tono de mal tono apareció publicado por primera vez en Protocol Bloggers Point el 22 de agosto de 2014, y hacía referencia a los sonidos que emiten los teléfonos móviles cuando tienen una llamada entrante. Los móviles nos avisan cada vez que tenemos una...

Crónica de sociedad desde Biarritz, verano de 1890

Crónica de sociedad desde Biarriz, verano de 1890 es el título que me he permitido ponerle a la que firma el Abate en el semanario La última Moda de 17 de agosto de 1890. Durante la temporada de verano el semanario incluía este tipo de crónicas con las que, por un...

Al valorar la herencia recibida solo pensamos en el valor económico de lo que recibimos: todos los bienes, derechos y obligaciones que eran posesiones de quien ha fallecido y que nos llegan tras su muerte. De esto parece tratar el refrán de esta semana, de gastar solo nuestras ganancias económicas y pasarle a los hijos la herencia recibida -imaginamos que incrementada con aquello que no hayamos gastado- de modo y manera que con el paso de las generaciones, se vaya acumulando una gran fortuna.

Pero también se heredan emociones, miedos, creencias, costumbres, modales, etc. Algo intangible pero que forma parte de su personalidad.  En nuestras manos está no malgastar esa “herencia” inmaterial recibida, educando a nuestros hijos en buenos modales y buenas costumbres para que ellos, a su vez, la pasen a las generaciones venideras.

A veces el refranero nos lleva a ir un paso más allá, a reflexionar sobre estos dichos populares y aplicarlo otras situaciones, no a la que estrictamente relata el aforismo.

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