Salones, sociabilidad y cortesía en el Madrid Romántico

La semana pasada asistí a las Jornadas IULCE - Museo del Romanticismo que llevaban por título "De la sociedad de corte a la sociabilidad burguesa", y en las que, de la mano de sus once ponentes nos adentramos en los espacios de sociabilidad del Madrid Romántico. De...

Agua y jabón diarios, en El Anaquel

"Agua y jabón diarios, aunque no se necesiten" es una frase que pronunciaría Juan de Sevilla -el alter ego de Juan de Dios Orozco- si dejase su Sevilla natal y viajase en transporte público a primera hora de la mañana en este Madrid de mis amores. Además lo haría en...

Palacios, casamenteras y coplas

¿Palacios, casamenteras y coplas? ¿pero eso tiene que ver algo con protocolo? ¿de qué nos va a hablar esta mujer hoy?. Imagino su intriga ante este título, pero sigan leyendo que seguro que al final todo tiene relación. La semana pasada tuve el privilegio de asistir a...
MENUMENU

Al valorar la herencia recibida solo pensamos en el valor económico de lo que recibimos: todos los bienes, derechos y obligaciones que eran posesiones de quien ha fallecido y que nos llegan tras su muerte. De esto parece tratar el refrán de esta semana, de gastar solo nuestras ganancias económicas y pasarle a los hijos la herencia recibida -imaginamos que incrementada con aquello que no hayamos gastado- de modo y manera que con el paso de las generaciones, se vaya acumulando una gran fortuna.

Pero también se heredan emociones, miedos, creencias, costumbres, modales, etc. Algo intangible pero que forma parte de su personalidad.  En nuestras manos está no malgastar esa “herencia” inmaterial recibida, educando a nuestros hijos en buenos modales y buenas costumbres para que ellos, a su vez, la pasen a las generaciones venideras.

A veces el refranero nos lleva a ir un paso más allá, a reflexionar sobre estos dichos populares y aplicarlo otras situaciones, no a la que estrictamente relata el aforismo.

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