Dialogar o pontificar ¿qué le da más lustre al ego?

¡Dialogar o pontificar, he ahí la cuestión! ¿Qué es más beneficioso para el ego: dialogar y sufrir cuando la audiencia se percata de nuestra ignorancia, o pontificar y no admitir opinión en contra porque nadie sabe de esto más que nosotros?  ¡Que shakesperiana me...

Palabras políticas: directrices y consignas en discursos, proclamas y soflamas

Las ideas, valores, propuestas y planes de gobierno que tiene un partido político se hacen llegar a los ciudadanos a través de los programas electorales y de los mensajes que incluyen los políticos en sus intervenciones, opiniones, discursos, etc. Los mensajes...

La Cruz de Hierro una condecoración que habla de guerra y valentía

Hay condecoraciones que hablan de guerra y acciones valerosas en la misma. La condecoración de la que voy a hablar solo se entregaba en ese supuesto. Tenía que producirse una conflagración y una acción valerosa en la misma para tener opción a que la Cruz de Hierro se...

Enseñar a un hijo a ganarse la vida, educarle para que comprenda que lo que se tiene cuesta esfuerzo conseguirlo y que es necesario trabajar, tener un oficio o desarrollar una profesión para obtener el sustento, no es fácil en el mundo actual. En el transcurso de la vida nadie va a regalar nada, el esfuerzo y el trabajo son los que conseguirán lo que se va a tener, contarle esto a un niño, bombardeado por la publicidad según la cual las cosas se consiguen fácilmente, no es una tarea sencilla.

El refranero ve en tener un oficio -que hoy ampliamos a desarrollar una profesión o tener un trabajo- una garantía para el futuro. Desempeñar un trabajo requiere una enseñanza previa a los hijos, a los que no  conviene educar en la creencia de que todo lo que tienen les viene dado por ser quienes son y que sin esfuerzo pueden conseguir todo lo que se propongan.

¿Qué deberíamos hacer para enseñar a los hijos el valor del trabajo y esfuerzo?

  • Ser un ejemplo para  ellos.
  • Inculcarles que el trabajo y el esfuerzo son siempre positivos y necesarios para obtener lo que se quiere.
  • Exigir esfuerzo y saber recompensarlo.
  • No frustrarse ante el fracaso.
  • Inculcarles el afán de superación.

Estas indicaciones no son la panacea, pero ayudan en la tarea de enseñar a los hijos que no pueden dar nada por hecho, que nada se logra sin esfuerzo ni trabajo constante.

 

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