Datando un besamanos en tiempos de Carlos IV

La Ilustración Española y Americana de 15 de noviembre de 1887 incluye un grabado que reproduce el cuadro “Un besamanos en el Real Palacio de Madrid reinando Carlos IV” (1804) de Luis Alvarez. En la sección Nuestros Grabados da una referencia de ese acto protocolario...

Marqués serás para siempre jamás

Aunque el título de este post, “Marqués para siempre jamás”, pueda sonar a fin de cuento infantil, no lo es. En este post hablaremos de la concesión de un título nobiliario a finales del Siglo de Oro. El rey que lo concedió fue Carlos II y el acreedor de tal honor:...

Curso de Gramática Parda, el Anaquel nos enseña a vivir del cuento

El Curso Completo de Gramática Parda, dividido en quince lecciones, en las que se dan reglas fijas para que cualquiera pueda vivir sin tener necesidad de trabajar. Escrito por el Bachiller Cantaclaro. El manual que tengo en mi Anaquel, es un librito de 1865. En la...

Enseñar a un hijo a ganarse la vida, educarle para que comprenda que lo que se tiene cuesta esfuerzo conseguirlo y que es necesario trabajar, tener un oficio o desarrollar una profesión para obtener el sustento, no es fácil en el mundo actual. En el transcurso de la vida nadie va a regalar nada, el esfuerzo y el trabajo son los que conseguirán lo que se va a tener, contarle esto a un niño, bombardeado por la publicidad según la cual las cosas se consiguen fácilmente, no es una tarea sencilla.

El refranero ve en tener un oficio -que hoy ampliamos a desarrollar una profesión o tener un trabajo- una garantía para el futuro. Desempeñar un trabajo requiere una enseñanza previa a los hijos, a los que no  conviene educar en la creencia de que todo lo que tienen les viene dado por ser quienes son y que sin esfuerzo pueden conseguir todo lo que se propongan.

¿Qué deberíamos hacer para enseñar a los hijos el valor del trabajo y esfuerzo?

  • Ser un ejemplo para  ellos.
  • Inculcarles que el trabajo y el esfuerzo son siempre positivos y necesarios para obtener lo que se quiere.
  • Exigir esfuerzo y saber recompensarlo.
  • No frustrarse ante el fracaso.
  • Inculcarles el afán de superación.

Estas indicaciones no son la panacea, pero ayudan en la tarea de enseñar a los hijos que no pueden dar nada por hecho, que nada se logra sin esfuerzo ni trabajo constante.

 

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