La mujer de negocios en 1874

Una mujer de negocios en 1874 ¿nos la podemos imaginar? Pues existían y Adela Ginés Ortiz la describe en su libro "Tipos y Caracteres de la Mujer" (apuntes para un álbum del bello sexo) un libro que me acaban de regalar y que ya está en mi anaquel junto al resto de la...

Funeral de Estado para un expresidente de los Estados Unidos

El 6 de diciembre, el mismo día que nuestra Constitución cumplía 40 años recibía sepultura en Texas el ex presidente George H.W.Bush, 41 presidente de los Estados Unidos, fallecido el 30 de noviembre, el funeral de Estado tuvo lugar el día 5 de diciembre en Washington...

Bandera 175 – Constitución 40, estamos de cumpleaños

Este año 2018 la bandera de España cumple 175 años y la Constitución 40, estamos de cumpleaños. Para celebrar la efemérides este blog buscará el punto de conexión entre ambas. La bandera en la Constitución de 1978 En diciembre de 2018 publiqué en este blog un post...
MENUMENU

El comportamiento del heredero  ya sea este quien esperando la herencia no ha hecho precisamente méritos para recibirla (el hijo que desatiende a sus padres, por ejemplo) o quien no esperándola  la recibe por ser el único pariente con derecho a ello (aunque no conociese al causante ni hubiera hecho intento de conocerle en vida) son conductas que no escapan a nuestro refranero. La forma de actuar de  ambos aparece aquí recogida en sentido figurado,  al referirse al modo de expresar el duelo: poco dolor ante el fallecimiento de alguien, por quien no se siente nada y  la necesidad de mostrar a la sociedad que la pérdida de esa persona importa, a riesgo de que de no hacerlo suponga ser tachado de ingrato.

El cariño que sentimos por alguien no se mide con la cantidad de lágrimas que derramamos cuando fallece, por supuesto que no. No es a estas personas a quien se refiere este refrán; es a otros a los que va dirigido: a quienes nunca manifestaron el menor cariño por quien les hace herederos y deben mostrar un mínimo sentimiento ante los demás.

En la vida de relación social siempre ha sido importante guardar las formas y en las manifestaciones de duelo, también. El dolor sincero por la pérdida es alabado por el refranero, y la pena, el dolor que produce el sentimiento grande de tristeza que supone la pérdida de un ser querido se manifiesta a menudo en forma de lágrimas (aunque al hablar en sentido figurado las lágrimas se pueden interpretar como: pesadumbre, padecimiento o tristeza). El refranero entiende que esas las lágrimas del  heredero son “lágrimas de cocodrilo”, aquellas que derrama quien finge un dolor que no siente.

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