Enseñar a un hijo a ganarse la vida en el #Refraneroprotocolero

Enseñar a un hijo a ganarse la vida, educarle para que comprenda que lo que se tiene cuesta esfuerzo conseguirlo y que es necesario trabajar, tener un oficio o desarrollar una profesión para obtener el sustento, no es fácil en el mundo actual. En el transcurso de la...

La apariencia no engaña al #Refraneroprotocolero

La apariencia, pretender ser lo que no se es, para obtener lo que de otra manera no se podría conseguir, no pasa inadvertida al refranero, que, basado en el conocimiento y observación popular, detecta al falso de forma inmediata y le dedica muchos refranes similares:...

Comportamiento del heredero en el #Refraneroprotocolero

El comportamiento del heredero  ya sea este quien esperando la herencia no ha hecho precisamente méritos para recibirla (el hijo que desatiende a sus padres, por ejemplo) o quien no esperándola  la recibe por ser el único pariente con derecho a ello (aunque no...

Vacaciones como las de antaño

Unas vacaciones como las de antaño, en las que se cerraba una casa y se abría otra en San Sebastián, Santander, Gijón o A Coruña. Eran unas vacaciones que requerían tiempo para preparar los baúles con la ropa de temporada, ventilar la casa que se abría, retirar...

Pretender sin méritos en el #Refraneroprotocolero

Pretender -querer ser, aspirar a- obtener una buena posición sin haber hecho méritos para ello, es la interpretación que hacemos de este refrán; "hasta los gatos quieren zapatos". Los "gatos" del refrán reflejan a aquellos que quieren una posición que no les...
MENUMENU

El comportamiento del heredero  ya sea este quien esperando la herencia no ha hecho precisamente méritos para recibirla (el hijo que desatiende a sus padres, por ejemplo) o quien no esperándola  la recibe por ser el único pariente con derecho a ello (aunque no conociese al causante ni hubiera hecho intento de conocerle en vida) son conductas que no escapan a nuestro refranero. La forma de actuar de  ambos aparece aquí recogida en sentido figurado,  al referirse al modo de expresar el duelo: poco dolor ante el fallecimiento de alguien, por quien no se siente nada y  la necesidad de mostrar a la sociedad que la pérdida de esa persona importa, a riesgo de que de no hacerlo suponga ser tachado de ingrato.

El cariño que sentimos por alguien no se mide con la cantidad de lágrimas que derramamos cuando fallece, por supuesto que no. No es a estas personas a quien se refiere este refrán; es a otros a los que va dirigido: a quienes nunca manifestaron el menor cariño por quien les hace herederos y deben mostrar un mínimo sentimiento ante los demás.

En la vida de relación social siempre ha sido importante guardar las formas y en las manifestaciones de duelo, también. El dolor sincero por la pérdida es alabado por el refranero, y la pena, el dolor que produce el sentimiento grande de tristeza que supone la pérdida de un ser querido se manifiesta a menudo en forma de lágrimas (aunque al hablar en sentido figurado las lágrimas se pueden interpretar como: pesadumbre, padecimiento o tristeza). El refranero entiende que esas las lágrimas del  heredero son “lágrimas de cocodrilo”, aquellas que derrama quien finge un dolor que no siente.

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