La primera regla a practicar en el golf: la cortesía

Los buenos modales, la buena educación, la cortesía, la urbanidad, o como quiera que denominemos a las normas de comportamiento social, deben estar en el kit básico de supervivencia que llevamos en nuestra bolsa de deporte.  Entre esas normas están: el juego...

«¡No sin mi hijo!», sobre la integración de los niños en la vida social de los padres (I) [Revisión]

«¡No sin mi hijo!», sobre la integración de los niños en la vida social de los padres es la revisión de una entrada que, con el título: «¡No sin mi hijo!», sobre niños y vida social de los padres, publiqué en Protocol Bloggers Point el 4 de noviembre de 2015. Toda...

Veraneo y veraneantes de principios del siglo XX

Verano extraño el que nos tocará este año, aunque no nos podamos mover de casa o de nuestro entorno habitual, el calor hace pensar a los veraneantes en playas, arena, olas rizadas, largos paseos por senderos, altas montañas o simplemente pasar la tarde a la sombra...

Eusebio Martínez de Velasco afirmaba en febrero de 1877 que la sociedad de la época vivía un Carnaval perpetuo, por lo que era innecesario dedicarle una celebración anual.

“¿Vivimos un Carnaval perpetuo?” 143 años más tarde he formulado esta pregunta a un grupo de amigos. Como respuesta mayoritaria he obtenido otra pregunta “¿Tú sales a la calle de vez en cuando?” seguida de comentarios como estos: la gente va vestida de verano en invierno, de invierno en verano; en los coles hay al menos tres fiestas de disfraces –Carnaval, Navidad y Fin de Curso- así que hay niños disfrazados por la calle en primavera, en verano y en invierno; hay pueblos que celebran el Carnaval en su tiempo y en verano; hay bodas temáticas en las que se pide a los invitados ir disfrazados y bodas en las que la gente, directamente, se disfraza (porque no acierta con la indumentaria); quien se despide de la soltería vaga por las calles disfrazado y sus acompañantes hacen lo propio, para no desentonar (y esto es en cualquier época) …. ¡Ay! la de diversión que me estoy perdiendo por no salir más a la calle.

¡El Carnaval! O lo que es lo mismo, la época en que la disipación y la concupiscencia más desenfrenada, tomando por pretexto un disfraz aparente, hacen inmoral alarde de descaro inaudito; el tiempo en que una careta de arrugado cartón o de brillante raso otorga invulnerable privilegio de cinismo y desenvoltura.

No es ya el Carnaval en nuestros días ni pálido reflejo de lo que fue en tiempos pasados, aún cercanos; compréndese, en verdad, que antaño los pueblos oprimidos se entregasen con verdadero frenesí a la expansiva locura que ofrecían los tres días de Carnestolendas; pero en las sociedades modernas, que son un Carnaval perpetuo ¿no está demás el Carnaval periódico?

Eusebio Martínez de Velasco comentando el dibujo de Daniel Perea: “El Carnaval en Madrid” en La Ilustración Española y Americana, 15 de febrero de 1877.

Fuente de la Imagen Destacada: La Ilustración Española y Americana, 15 de febrero de 1877. Daniel Perea: “El Carnaval en Madrid”. Hemeroteca Digital

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