Protocolero: si estás pensando en cambiar de trabajo ¡pon al día tus habilidades blandas!

¿Estás pensando en cambiar de trabajo? ¿quieres hacer lo mismo pero en otra parte? o ¿eres de las que está pensando en “reinventarse”? sea cual sea el motivo ten en cuenta que ahora lo que más se valora son las habilidades blandas, ya no es necesario demostrar los...

El Inauguration Day de 1881: un acto oficial solemne y memorable

Hoy día 20 de enero, a las 10:00 de la mañana en Washington -17:00 horas en Madrid- comienza el acto de toma posesión en cuadragésimo sexto presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, ayer en Europea Radio analizábamos este acto desde el punto de vista de la...

El movimiento se demuestra marchando y con tres palabras

Uno de los actos militares más vistosos es, sin duda, un desfile, lo leíamos el viernes en este blog descrito por Rubén Darío. La formación ordenada en la que los militares marchan ante una autoridad, otras autoridades y público en general siempre llama nuestra...

Mañana celebramos el día de la Inmaculada, buen momento para recordar los orígenes de una de las distinciones más importantes de las que se otorgan en España que nació como: la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III. Dicha condecoración fue instituida por el monarca que le da nombre el 19 de septiembre de 1771, para conmemorar el nacimiento de su nieto.

La distinción está ligada a la festividad que celebramos el 8 de diciembre ya que se puso bajo el amparo de la Inmaculada Concepciónpor la devoción que desde su infancia tuvo el Rey (…) a María Santísima en el Ministerio de su Inmaculada Concepción, y por ser particularmente señalada esta devoción en la nación española (…) reconocida perpetuamente en ella por Patrona”.

Hace exactamente un año traíamos a este blog la mención de esta importantísima distinción y lo hacíamos comentando un cuadro en el que el conde de Guaqui aparecía luciendo la mencionada condecoración. La entrada se titulaba: Lucir una distinción con distinción. Hoy retomamos el tema y lo hacemos para ver –también en un cuadro- si los eclesiásticos y prelados la lucían como correspondía (y no solo se la ponían para que la gente la viera como leíamos el viernes en la cita de Las de Caín de los hermanos Álvarez Quintero).

Para ello, nada mejor que visitar de forma virtual la colección del Museo del Prado. Allí encontramos un retrato del cardenal Francisco Antonio de Lorenzana (1722-1804)  que es imagen destacada de esta entrada. En el cuadro el cardenal luce sobre la muceta la gran cruz de la Orden de Carlos III y lo hace según lo que establecía la Regla VII de las Constituciones de la Orden, que decía:

Los Prelados y Eclesiásticos que fueren recibidos en esta Orden en calidad de Grandes Cruces, usarán con el traje y adorno propio de su dignidad la Cruz o Insignia de ella colgada al cuello con la cinta ancha correspondiente; pero siempre que vayan de corto deberán llevar el escudo bordado de la placa al lado izquierdo del pecho sobre la casaca, y también usarán de él sobre el manto o capa”.

Constituciones de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos Tercero, instituida por el mismo Augusto Rey a 19 de setiembre de 1771 (1863). Biblioteca Digital Hispánica

Leyendo la Regla VII al tiempo que miramos el cuadro podemos concluir que al igual que el conde de Guaqui, el cardenal Lorenzana luce la distinción con mucha distinción.

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