Prendas de cabeza que nos traen de cabeza.

Tomo prestada del ámbito militar la expresión “prendas de cabeza” que me viene como anillo al dedo para el juego de palabras en título de este post. Las tres palabras: cofia, tocado y sombrero hacen referencia a tres tipos de prendas que se utilizan para cubrir...

Ante la duda, tratar de usted ayuda; el tuteo no iguala [Revisión]

Ante la duda, tratar de usted ayuda, es la revisión de un post publicado el 20 de enero de 2016, como post de opinión por la autora de este blog en Protocol Bloggers Point. Usted, ese tratamiento infrautilizado El usted, como tratamiento de cortesía, se está...

Vexilología en septiembre

Durante el mes de septiembre y la primera semana de octubre he tenido el privilegio de asistir al XX Curso de Vexilología que organiza el Instituto de Historia y Cultura Militar del Ministerio de Defensa. Han leído bien, he dicho “privilegio”, porque privilegio...

Gala y gran gala fue la etiqueta requerida para un banquete el domingo 27 de enero de 1878.  El banquete tuvo lugar en el Palacio Real de Madrid y fue uno de los muchos actos con los que se celebró la boda de Alfonso XII con María de las Mercedes de Orleans. La Ilustración Española y Americana da cuenta de este banquete que los reyes ofrecieron a sus invitados extranjeros en su número de 15 de febrero de 1878, con un grabado a toda página firmado por Comba.

La descripción de ese grabado es obra de Martínez de Velasco, que empieza detallando los países de procedencia de los “embajadores extraordinarios” que acudieron a la boda real y por tanto a ese banquete: Austria-Hungría, Bélgica, Portugal, Alemania, Francia, Gran Bretaña e Irlanda, Suecia, Noruega, Dinamarca, Estados Unidos del Norte, Italia y Países Bajos.

Al mencionado banquete acudieron además otros invitados: “damas; miembros del Cuerpo Diplomático ordinario; los que componen las Mesas de Congreso y Senado; los Capitanes Generales del Ejército; los Caballeros del Toisón de Oro; subsecretarios de los Ministerios; exministros de la Corona; oficiales generales y jefes con mando en la guarnición de Madrid”.

El grabado, representa a esos embajadores extraordinarios en la escalinata de Palacio, mientras esperaban a sus carruajes. Y en él comprobamos la etiqueta que se exigió para asistir al mismo: gran gala, que vestían –como se puede apreciar- los caballeros y las damas. También  la de palafreneros y jockeys que vestían de gala y gran gala respectivamente. Incluso los  lacayos cuya vestimenta consistía en una “librea de la época de Luis XVI”.

 

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