Disculpas, excusas y pretextos la delgada línea entre la verdad y la mentira [Revisión]

¿Quién no ha usado disculpas, excusas o pretextos para no hacer algo? ¡Lo suponía!. Estamos tan habituados a utilizarlos que ya forman parte de nuestra vida de relación social y el que no sabe hacerlo es mirado como un bicho raro: “Pero ¿vas a ir? Yo que tú le habría...

Cuando los periodistas sabían escribir sobre protocolo

Cuando los periodistas sabían escribir sobre protocolo, así, en pasado, porque parece que ahora no lo hacen bien. Al menos esa es la opinión de algunos blogueros de protocolo y eventos que han escrito sobre el particular y que hemos mantenido desde la página web que...

Renombrar una plaza por decreto de las Cortes

Poner nombre a una plaza, calles, parques e instalaciones municipales es una facultad de su Ayuntamiento. Para todo hay excepciones. En la semana en la que celebramos el aniversario de la Constitución de 1812 traemos a este blog un ejemplo de cómo por Decreto de las...

Gala y gran gala fue la etiqueta requerida para un banquete el domingo 27 de enero de 1878.  El banquete tuvo lugar en el Palacio Real de Madrid y fue uno de los muchos actos con los que se celebró la boda de Alfonso XII con María de las Mercedes de Orleans. La Ilustración Española y Americana da cuenta de este banquete que los reyes ofrecieron a sus invitados extranjeros en su número de 15 de febrero de 1878, con un grabado a toda página firmado por Comba.

La descripción de ese grabado es obra de Martínez de Velasco, que empieza detallando los países de procedencia de los “embajadores extraordinarios” que acudieron a la boda real y por tanto a ese banquete: Austria-Hungría, Bélgica, Portugal, Alemania, Francia, Gran Bretaña e Irlanda, Suecia, Noruega, Dinamarca, Estados Unidos del Norte, Italia y Países Bajos.

Al mencionado banquete acudieron además otros invitados: “damas; miembros del Cuerpo Diplomático ordinario; los que componen las Mesas de Congreso y Senado; los Capitanes Generales del Ejército; los Caballeros del Toisón de Oro; subsecretarios de los Ministerios; exministros de la Corona; oficiales generales y jefes con mando en la guarnición de Madrid”.

El grabado, representa a esos embajadores extraordinarios en la escalinata de Palacio, mientras esperaban a sus carruajes. Y en él comprobamos la etiqueta que se exigió para asistir al mismo: gran gala, que vestían –como se puede apreciar- los caballeros y las damas. También  la de palafreneros y jockeys que vestían de gala y gran gala respectivamente. Incluso los  lacayos cuya vestimenta consistía en una “librea de la época de Luis XVI”.

 

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