Gala y gran gala fue la etiqueta requerida para un banquete el domingo 27 de enero de 1878.  El banquete tuvo lugar en el Palacio Real de Madrid y fue uno de los muchos actos con los que se celebró la boda de Alfonso XII con María de las Mercedes de Orleans. La Ilustración Española y Americana da cuenta de este banquete que los reyes ofrecieron a sus invitados extranjeros en su número de 15 de febrero de 1878, con un grabado a toda página firmado por Comba.

La descripción de ese grabado es obra de Martínez de Velasco, que empieza detallando los países de procedencia de los “embajadores extraordinarios” que acudieron a la boda real y por tanto a ese banquete: Austria-Hungría, Bélgica, Portugal, Alemania, Francia, Gran Bretaña e Irlanda, Suecia, Noruega, Dinamarca, Estados Unidos del Norte, Italia y Países Bajos.

Al mencionado banquete acudieron además otros invitados: “damas; miembros del Cuerpo Diplomático ordinario; los que componen las Mesas de Congreso y Senado; los Capitanes Generales del Ejército; los Caballeros del Toisón de Oro; subsecretarios de los Ministerios; exministros de la Corona; oficiales generales y jefes con mando en la guarnición de Madrid”.

El grabado, representa a esos embajadores extraordinarios en la escalinata de Palacio, mientras esperaban a sus carruajes. Y en él comprobamos la etiqueta que se exigió para asistir al mismo: gran gala, que vestían –como se puede apreciar- los caballeros y las damas. También  la de palafreneros y jockeys que vestían de gala y gran gala respectivamente. Incluso los  lacayos cuya vestimenta consistía en una “librea de la época de Luis XVI”.

 

error: Content is protected !!
Share This