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MENUMENU

Primera comunión, estamos en mayo, tiempo de celebrarla. La revista “La mujer en su casa” que hemos utilizado en al hablar de la canastilla y las fiestas premamá, dedicaba su número de mayo de 1903 a las comuniones.

comunión 1903

De comunión en 1903

La Primera Comunión es, para esta revista, una solemnidad que “conmueve a las personas mayores y alegra a las jóvenes (…) la fiesta por excelencia de los niños, la que más influye en su sensibilidad (…) los preparativos y la pompa desplegados en su honor les impresiona vivamente y deja en su espíritu recuerdos imperecederos”. Pero, como hoy, era una fiesta destinada a mimar y halagar a la niña y colmarla de regalos (nada que no ocurra hoy en día ¿verdad?).

Primera Comunión: los preparativos

Celebrar la Primera Comunión era sinónimo de zafarrancho de combate en el hogar. Semanas antes la casa en la que se iba a celebrar una, se ponía en movimiento. Los familiares directos (padre, hermanos y primos) principalmente de sexo femenino sacaban “sus mejores galas rivalizar en adornarse” con ese objetivo no dudaban en sacar del armario o de la modista: “sombreros floridos [y] trajes claros”.

Señala la revista que “las madres (…) cada vez se ingenian más para halagar a sus hijas” lo que ha llevado a que la Primera Comunión sea un “suceso de proporciones extraordinarias” (les recuerdo que aunque hablo en presente, estamos en 1903).

Primera Comunión: etiqueta

Ya hemos dicho que, para asistir a una Primera Comunión, las señoras que buscan en el armario o encargan a la modista vestidos destinados a deslumbrar a la concurrencia, pero ¿qué debe vestir la niña que va a comulgar por primera vez?: muselina, velo y gorrita de tul.

Primera Comunión: regalos, visitas y piscolabis

Los regalos de Primera Comunión se “exponen ostentosamente [y] una gran comida reúne a todos los miembros de la familia”.

Una vez concluida la ceremonia se recibe a los amigos en casa para que saluden a la protagonista del evento y la obsequien con flores. A esos amigos -según dice la revista- se les obsequia con “un lunch exquisito”.

Esas visitas de cortesía duran apenas quince minutos y se les sirven dulces o fiambres y “una copita de Málaga”, para esas visitas están expuestos los regalos.

Primera Comunión: la comida.

Se queja la revista de estas fiestas que rodean a la Primera Comunión en las que “se busca deslumbrar a las visitas” preocupando muy poco los sentimientos de la comulgante a quien se ha predicado: “humildad, abnegación, desprendimiento de las frivolidades y bienes del mundo”. Una contradicción pues lo que se muestra es “el goce de los bienes y la dicha que resulta de poseerlos” (seguimos hablando de 1903, pero esto es de rabiosa actualidad ¿no creen?).

Imágenes

La Última Moda 08 de marzo de 1903

La Última Moda 15 de marzo de 1903

 

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