Disculpas, excusas y pretextos la delgada línea entre la verdad y la mentira [Revisión]

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La Ilustración Española y Americana de 15 de noviembre de 1887 incluye un grabado que reproduce el cuadro “Un besamanos en el Real Palacio de Madrid reinando Carlos IV” (1804) de Luis Alvarez. En la sección Nuestros Grabados da una referencia de ese acto protocolario pero no incluye la fecha exacta (dato que sí aparece en el grabado) refiriéndose a que el mismo se produjo en los años “que precedieron a la invasión de los franceses”. Si es minuciosa La Ilustración en el detalle de los personajes principales del cuadro, de hecho reproduce sus nombres a pie de grabado, para que el lector identifique con facilidad a todos ellos 83 años más tarde.

Esa mención vaga de la fecha “los años que precedieron a la invasión de los franceses” me ha hecho reflexionar sobre el desafío al que se enfrentan con frecuencia los investigadores: la datación. Y me ha llevado a plantearme cómo averiguaría el año en que ocurrió el besamanos que nos ocupa.

Espacio protocolario

El acto tiene lugar en el Salón de Embajadores, conocido también durante los siglos XVIII y XIX como Salón del Trono, de Audiencias o del Besamanos.

Ordenación protocolaria

Los reyes -Carlos IV y su esposa María Luisa de Parma- aparecen sentados en el trono bajo dosel, ocupando una posición superior al resto de asistentes.

A la derecha de los reyes y en pie: los ministros con Godoy en el centro.

A la izquierda de los reyes y sentados en sitiales por riguroso orden de precedencia: el príncipe de Asturias (futuro Fernando VII), su hermano el Infante Carlos María Isidro (que en el futuro disputaría el trono a su sobrina); el Infante Francisco de Paula y la Infanta doña Isabel.

Detrás de la real familia: “los altos dignatarios de la corte y las damas de la reina”.

Alrededor del salón: el cuerpo diplomático, a cuyo frente se encontraba el Nuncio, cardenal Casoni.

Datando un acto protocolario

Supongamos que el grabado no tuviera fecha, pero sí el detalle de los personajes que aparecen en el cuadro, entre los que hay tres extranjeros. Las pistas que nos llevarían a datar el cuadro deben partir de ellos y su presencia en la corte española. Estos tres personajes son: Luciano Bonaparte, príncipe de Canino y Misignano – que fue embajador en España entre 1800-1801- dato este que podría llevarnos fácilmente a poner una fecha al mencionado acto protocolario, pero la asistencia al mismo de las otras personalidades que mencionamos a continuación  dan otras fechas como posibles.

Acompaña a Luciano Bonaparte el embajador Pierre de Beunonville (1802-1806), lo que nos lleva a pensar que el primero estaba aquí de forma extraordinaria, lo que sitúa el acto fuera de las fechas en las que Bonaparte fue embajador de España.

También aparece Monroe, embajador de Estados Unidos en Londres entre 1803-1807 (ya saben el de “América para los americanos” que llegaría a ser quinto presidente de su país en 1816). Es la presencia de este personaje la que nos lleva a datar este acto ya que Monroe vino a España en una ocasión, en el año 1804, para asistir a Pinckney en sus esfuerzos para adquirir a España las dos Floridas y definir satisfactoriamente los límites de Luisiana (ya saben ustedes cómo acabó ese tema en 1819, con la cesión por parte de España de los territorios a cambio de la cancelación de una serie de deudas con comerciantes estadounidenses). Es la presencia de Monroe la que nos ayuda en la datación del acto protocolario.

No ha sido muy difícil, pero no siempre es así. Desde aquí quiero reivindicar la labor de los investigadores, esos que se dejan las pestañas y desgastan los codos en cosas como estas, que dedican su vida al por qué, no les llego a la altura del betún y les envidio.

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