Prendas de cabeza que nos traen de cabeza.

Tomo prestada del ámbito militar la expresión “prendas de cabeza” que me viene como anillo al dedo para el juego de palabras en título de este post. Las tres palabras: cofia, tocado y sombrero hacen referencia a tres tipos de prendas que se utilizan para cubrir...

Ante la duda, tratar de usted ayuda; el tuteo no iguala [Revisión]

Ante la duda, tratar de usted ayuda, es la revisión de un post publicado el 20 de enero de 2016, como post de opinión por la autora de este blog en Protocol Bloggers Point. Usted, ese tratamiento infrautilizado El usted, como tratamiento de cortesía, se está...

Vexilología en septiembre

Durante el mes de septiembre y la primera semana de octubre he tenido el privilegio de asistir al XX Curso de Vexilología que organiza el Instituto de Historia y Cultura Militar del Ministerio de Defensa. Han leído bien, he dicho “privilegio”, porque privilegio...

Casamiento político le llamó La Ilustración Española y Americana a los actos mediante los cuales las más altas instituciones del Estado -el Congreso y el Senado- manifestaron respetuosamente su aprobación al matrimonio y su felicitación por el enlace de Alfonso XII y María de las Mercedes. Estos actos tuvieron lugar en los Palacios Reales de Madrid y Aranjuez el 18 de enero de 1878.

Palacio Real de Madrid: una audiencia con el Rey

Aunque el rey no tenía que pedir permiso para contraer matrimonio, si que debía ponerlo en conocimiento de las Cortes a través del Gobierno, así lo requería el artículo 56 de la Constitución de 1876. La aprobación de las Cortes, según el mismo artículo, solo era necesaria para los contratos y estipulaciones matrimoniales que firmaban ambos contrayentes.

El acto que tuvo lugar en el Palacio Real de Madrid podemos seguirlo en la Gaceta de Madrid de 19 de enero de 1878. Por ella sabemos que el rey recibió en audiencia a una comisión del Congreso de los Diputados, cuyo presidente fue el primero en hablar para poner en conocimiento de S.M. que las Cortes acataban con “lealtad y entusiasmo” la voluntad del monarca de contraer matrimonio con su prima “la Sra. Infanta Doña María de las Mercedes“. Cerró su intervención el presidente del Congreso con una felicitación al rey por la prudencia y acierto en la elección.

A continuación habló el rey, para agradecer las palabras del presidente del Congreso y la presencia de la Comisión en Palacio, recordando que sus manifestaciones procedían “del país a quien legítimamente representáis“. Hizo, además, el rey toda una declaración de intenciones a futuro: “Confío en que el Todopoderoso bendecirá esta unión, concediéndome a la par que la felicidad propia, la dicha de mantener la paz y el ordenado ejercicio de las libertades públicas, de asegurar la ventura y de restaurar la grandeza del noble pueblo español“.

Finalizado el discurso el rey saludó a los presentes y departió con ellos unos instantes.

Palacio Real de Aranjuez: primer acto oficial de la futura reina

En el Palacio Real de Aranjuez tuvo lugar un acto similar al de Madrid. Comisiones del Congreso y del Senado acudieron a la que fue la residencia de María de las Mercedes y su familia los días previos al enlace. Fue el primer acto oficial de la futura reina de España y, a diferencia de lo ocurrido en el Palacio Real de Madrid, recibió la felicitación de los presidentes del Congreso y del Senado, que pronunciaron sendos discursos. Finalizadas las intervenciones de los representantes del legislativo intervino la en aquel momento Infanta para agradecer las felicitaciones.

Del acto de Aranjuez tenemos testimonio gráfico y en él apreciamos la formalidad de la etiqueta: frac, chistera, condecoraciones, uniformes, que contrastan con el momento de júbilo -vítores- que se manifiesta alzando las chisteras.

La Ilustración Española y Americana de 22 de enero de 1878, cierra la crónica del acto de Aranjuez con estas palabras: “Grandes son los deberes que contrae la noble Infanta que la elección del Rey convierte en nuestra Reina; pero la fama de sus altas cualidades hacen general la creencia de que no solo ha de ser modelo de buenas esposas, sino también madre cariñosa de sus pueblos”.

Fuentes de texto e ilustración: La Ilustración Española y Americana de 22 y 30 de enero de 1878. Hemeroteca Digital Hispánica. Gaceta de Madrid de 19 de enero de 1878

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