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Vamos niños hay que arreglarse que vamos de baile de etiqueta, el último antes de volver al cole”. Esta frase la imagino en labios de una señora de finales del XIX, de aquellas de infinitos criados, doncellas, sirvientas, cocineras, mayordomo, ama de llaves, etc., etc., etc. de veraneo en el Norte y una fashion victim de las modas de París. ¿A quién se la dirigía? A sus hijos de entre 2 y 14 años, protagonistas de los bailes infantiles en los Casinos. A quien crea que lo de la chiqui disco  o mini disco es el no-va-más del siglo XXI para entretener a los más pequeños, que aterrice su nave espacial porque sus tatarata-tatarabuelas ya entretenían a sus hijos con música y baile hace más de 130 años. Como digo a menudo en las entradas de este blog: no hay nada nuevo bajo el sol (solo hay que contextualizarlo en su época).

¿Un baile de etiqueta para niños?

Pues si, un baile de etiqueta para niños, que en algo se tenían que entretener las criaturitas. No había tablets, consolas o cualquier otro ingenio electrónico que esté a disposición de los menores hoy en día. Además era muy conveniente establecer relaciones sociales pensando en el futuro, que sabe si entre los bailones estaría un futuro ministro, banquero, terrateniente o notario y convenía ir tejiendo las relaciones sociales y urdiendo buenos matrimonios.

Por contextualizar y para diferenciar los bailes infantiles de los Casinos de lo que pasa en una mini disco pensemos que los niños de entonces no iban a bailar al Casino vestidos con vaqueros, camiseta de Hello Kitty, Minions, o Capitán América y zapatillas de deporte con tiras de Velcro (nunca me explicaré la tirria que progenie y progenitores le tienen a los cordones). Allí no se bailaba música pachanguera, solo  vals, rigodón, chotis, polkas … cosas serias que les serían muy útiles en su futura vida de relación social.

Etiqueta infantil para el baile en el Casino

En la revista La Última Moda de 11 de agosto de 1895 encontramos un artículo dedicado a la etiqueta en los bailes infantiles. Unas líneas dando consejos a sus preocupadas madres que con tanto baile no sabían ya qué ponerles a sus retoños porque en aquellos saraos “lucen niños y niñas toilettes a cual más lujosas y bonitas, difíciles de idear y ejecutar”. La revista establece unos rangos de edad como veremos a continuación.

Niñas de 2 a 8 años

¿A los 2 años en un baile? No salgo de mi asombro, eso es tejer las relaciones sociales desde la cuna y lo demás son tonterías. La Última Moda les recomendaba un traje de  encaje crema o muselina con dos volantes de muselina fruncidos sobre un fondo de tafetán de seda blanco, alternando volante rosa, volante azul, “cuerpecito fruncido de muselina rosa, semioculto por una ancha berta (1)  azulina escotada en redondo, que reemplaza las mangas. Lazos de cinta cometa blanca prendidos en los hombros, los costados de la cintura y marcando una línea diagonal en el delantero de la faldita”.

Complementaban el look una “capelina de muselina azulina y rosa, adornada con un gran lazo de raso blanco [y ] calcetines de seda azulina [con] zapatos escotados de cabritilla rosa”.

Niñas de 8 a 14

En este rango de edad la revista aconsejaba que las niñas luciesen “trajes de muselina o crespón de lana de tonos rosa, blanco, azul pálido o lila, adornados con encajes y ligeramente escotados en forma ovalada o puntiaguda”.

La indumentaria la completaban “sombreros de encaje de paja o paja de Italia (…) con guirnaldas de flores (…) medias de seda del color del traje y zapatos escotados de cabritilla blanca” (espero que la pareja no fuera muy torpe con los pies, porque los pisotones debían dejar los zapatos negros como el hollín).

Niños de 2 a 4 años

Dice la revista que para estos niños recomendaban un “trajecito de seda otomana color pergamino o azul turquesa, plegado a palas, entallado por medio de un cinturón de cuero blanco y guarnecido con un ancho cuello vuelto de guipure, encaje Renacimiento o encaje irlandés”.

Niños de 5 a 8 años

Para los chavales de esta edad la etiqueta pasaba por los “trajes rusos o forma marinera de piqué blanco, con cuellos vueltos y camisetas de seda maíz, azul o escarlata” (no me imagino a mis ahijados de esta guisa, o me los imagino y no paro de reír).

Niños de 9 a 15 años

Los pre adolescentes el no-va-más de la elegancia consistía en lucir  trajes completos de “sarga o vicuña azul marino o negro, compuestos de pantalón corto y smoking; el último abierto sobre un chalequito de piqué blanco” (un mini James Bond en pantalón corto).

Complementos comunes a los niños

Los sombreros de paja lisa o labrada con cintas de color del traje y como calzado “calcetines negros o del color del traje y zapatos escotados de tafilete negro o cabritilla blanca o color pergamino”.

Complemento común a ambos sexos

Guantes blancos de finísima cabritilla o hilo de Escocia” (no quiero ni pensar de qué color podían acabar).

Todo un estrés vestir a un niño para un baile y justo antes de la vuelta a la rutina escolar. Además había que hacer un gran desembolso económico porque el atuendo no estaba al alcance de todos los bolsillos. Pero las reglas de comportamiento social de las clases altas lo exigían. El último baile de etiqueta antes de volver al cole era un escaparate y había que aparentar que se tenía y se podía.

  • (1) Berta.- Tira de punto o blonda que adornaba el vestido de las mujeres por el pecho, hombros y espalda (Diccionario de la Lengua Española)

Fuente del texto: La Última Moda de 11 de agosto de 1895, digitalizado por la Hemeroteca Digital.

Fuente de la imagen destacada: Programas de baile digitalizados en la Biblioteca Digital Hispánica.

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