Inaugurando el curso con la inauguración de un colegio

Qué mejor vuelta al cole que estrenando colegio ¿verdad protocoleros? Qué bonito volver al cole no solo rodeados de olor a libros y cuadernos nuevos, si no también a cole nuevo. Eso sí, para estrenarlo hay que inaugurarlo y eso es lo que vamos a hacer. Antes de...

Museos y modales (a ser posible buenos)

Museos y modales es el post que abre la vuelta al cole tras las vacaciones en este blog y relata la experiencia personal de la autora de estas líneas cuando a principios de agosto visitó estos tres museos: El Prado, Thyssen y Caixaforum, para ponerse al día con...

Don´t pester a captive audience! [Revisión]

Don´t pester a captive audience! Fue publicado el 1 de agosto de 2014 en Protocol Bloggers Point.  El título tomaba prestada la frase del cartel que ilustra este post y que le viene cual pedrada en ojo de boticario. El cartel es del diseñador...

Allegados y paniaguados son dos términos que se mencionaban en una pragmática de 10 de febrero de 1624 sobre el “Número de criados que puede tener cada familia y también los Consejeros y Ministros”.  En el post de la semana pasada  hablábamos de la apariencia de poder económico que daba el tener mucho personal de servicio y cómo este abría el camino a un mayor poder político en la Corte. Hoy hablamos de otro colectivo que, junto al personal de servicio, también contribuía a ese fin. Estas personas  -“sin oficio ni beneficio” que diría el refranero-  formaban parte de la cohorte del poderoso y dos palabras los se utilizaban para agruparlos: allegados y paniaguados.

La norma se refería a ellos como personas sin un oficio específico y que, integrados en la masa de personal al servicio de la casa en la que habitaban, realizaban ocupaciones que no eran necesarias a la vez que servían al dueño de la misma para hacer ostentación de su riqueza y poder. Es decir, que podían vivir perfectamente sin “dar un palo al al gua” (en lenguaje de hoy en día) porque tenían algo en común: eran personas de confianza de quien tenía el poder y vivían a sus expensas siendo beneficiados por él.

La propia norma sugería “disponer” de estas personas (despedirlas) para que pudieran “tener salida y ocupación, y no queden desacomodados y ociosos”.

ALLEGADOS. Usádo como substantívo masculino, y de ordinário en plural se toma por los parientes, amigos, parciáles, ò criados cercános à las personas de sus amos. Lat. Necessarii. Propinqui. Affines. Clientes. MEND. Guerr. de Gran. lib. 2. num. 8. Por el contrário los amigos y allegádos del Marqués y su casa decían, &c. ANT. AGUST. Dial. fol. 75. Las raciones de los allegádos à los Ciudadános ricos de Roma. ALV. GOM. Cant. 5. Oct. 26. A ser ofendida de sus allegádos.

allegado, da

  1. Cercano o próximo en el espacio o en el tiempo.
  2. Dicho de una persona: cercana a otra en parentesco, amistad, trato o confianza.

PANIAGUADO. s. m. El allegado a una casa que está beneficiado del dueño de ella, y le da de comer. Es compuesto de las voces pan y agua. Latín. Commensalis. Familiaris.

paniaguado, da

  1. y f. Persona que servía en una casa y recibía del dueño de ella habitación, alimento y salario.
  2. y f. despect. Persona allegada a otra y favorecida por ella

Fuentes:

Fuente de la Imagen Destacada: Cacería del Tabladillo en Aranjuez. Juan Bautista Martínez del Mazo. Museo del Prado

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