Dos primeras piedras para una catedral

La Santa Iglesia Catedral Metropolitana de Santa María la Real de la Almudena, por simplificar “Catedral de la Almudena” tiene en sus cimientos dos primeras piedras. Las vicisitudes por las que ha pasado su construcción a lo largo de los siglos tienen mucho que ver...

¿Qué hay de lo mío? … ¡presi que quiero ser Ministro!

Ayer el pueblo habló en las urnas y hoy hay que empezar a pensar en repartir ministerios. Más de uno estará esperando la llamada del futuro presidente para formar parte de su equipo ministerial, otros habrá que le darán una llamadita para preguntarle  “¿qué hay de lo...

Costumbres en Todos los Santos (1899)

La Ilustración Española y Americana de 30 de octubre de 1899 recogía el texto y la imagen que les incluyo a continuación sobre la costumbre de visitar las sepulturas en la celebración de Todos los Santos. Cuando lo leía he tenido la impresión de que no estaba escrito...

Allegados y paniaguados son dos términos que se mencionaban en una pragmática de 10 de febrero de 1624 sobre el “Número de criados que puede tener cada familia y también los Consejeros y Ministros”.  En el post de la semana pasada  hablábamos de la apariencia de poder económico que daba el tener mucho personal de servicio y cómo este abría el camino a un mayor poder político en la Corte. Hoy hablamos de otro colectivo que, junto al personal de servicio, también contribuía a ese fin. Estas personas  -“sin oficio ni beneficio” que diría el refranero-  formaban parte de la cohorte del poderoso y dos palabras los se utilizaban para agruparlos: allegados y paniaguados.

La norma se refería a ellos como personas sin un oficio específico y que, integrados en la masa de personal al servicio de la casa en la que habitaban, realizaban ocupaciones que no eran necesarias a la vez que servían al dueño de la misma para hacer ostentación de su riqueza y poder. Es decir, que podían vivir perfectamente sin “dar un palo al al gua” (en lenguaje de hoy en día) porque tenían algo en común: eran personas de confianza de quien tenía el poder y vivían a sus expensas siendo beneficiados por él.

La propia norma sugería “disponer” de estas personas (despedirlas) para que pudieran “tener salida y ocupación, y no queden desacomodados y ociosos”.

ALLEGADOS. Usádo como substantívo masculino, y de ordinário en plural se toma por los parientes, amigos, parciáles, ò criados cercános à las personas de sus amos. Lat. Necessarii. Propinqui. Affines. Clientes. MEND. Guerr. de Gran. lib. 2. num. 8. Por el contrário los amigos y allegádos del Marqués y su casa decían, &c. ANT. AGUST. Dial. fol. 75. Las raciones de los allegádos à los Ciudadános ricos de Roma. ALV. GOM. Cant. 5. Oct. 26. A ser ofendida de sus allegádos.

allegado, da

  1. Cercano o próximo en el espacio o en el tiempo.
  2. Dicho de una persona: cercana a otra en parentesco, amistad, trato o confianza.

PANIAGUADO. s. m. El allegado a una casa que está beneficiado del dueño de ella, y le da de comer. Es compuesto de las voces pan y agua. Latín. Commensalis. Familiaris.

paniaguado, da

  1. y f. Persona que servía en una casa y recibía del dueño de ella habitación, alimento y salario.
  2. y f. despect. Persona allegada a otra y favorecida por ella

Fuentes:

Fuente de la Imagen Destacada: Cacería del Tabladillo en Aranjuez. Juan Bautista Martínez del Mazo. Museo del Prado

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