Eventos en verano: una botadura 2 x 1 en presencia de SS. MM.

En el verano de 1881, en las gradas del Arsenal de Ferrol tuvo lugar el evento que se menciona en el título de esta entrada. El acto de botadura de la corbeta Navarra y el cañonero Paz (de ahí lo de dos por uno) que La Ilustración Española y Americana recogió en su...

“¡No sin mi hijo!”, sobre la integración de los niños en la vida social de los padres (II) [Revisión]

Hace un mes publicaba la primera parte de la revisión de una entrada de noviembre de 2015 en Protocol Bloggers Point sobre los niños y los ajustes que su presencia impone en la vida social de los padres. En esta segunda parte hablaremos de los niños en las ceremonias...

La sombrilla de mano: un complemento de lo más cotilla

Las mujeres de antaño vivían rodeadas de complementos de moda que hablaban. Por un lado estaban los que ella utilizaba para hablar sin palabras y enviar mensajes al receptor adecuado: las joyas, el abanico, el pañuelo, los guantes o las flores y por otro los que...

Los 8 pilares sobre los que se asienta la urbanidad están en el Anaquel de los libros antiguos, en un libro: el “Código completo de urbanidad y buenas maneras según los usos y costumbres de las naciones más cultas” (1863) de Manuel Díez de Bonilla.

Para este autor la urbanidad consiste en “el arte de acomodar la persona y las acciones, los sentimientos y el discurso, de forma que hagamos contentos a los demás, de nosotros y de sí mismos, o bien adquirimos su estimación y afecto dentro de los límites de lo justo y de lo honesto, o lo que es lo mismo, de la razón social”.

La urbanidad está formada por virtudes y valores y se exterioriza en la vida de relación social, en el trato con los demás. Sus preceptos se dirigen a evitar sensaciones incómodas y a ofrecer a los otros la cortesía con la que queremos ser tratados. La urbanidad es parte de la civilización y contribuye a “pulir” al ser humano que por naturaleza es “grosero, personal y semi-bárbaro” y se asienta sobre los mismos pilares que la razón social, que el autor reúne en estos 8:

  • Ejercer nuestros derechos sin perjudicar los de los demás.
  • Respetar los derechos de los demás aunque nos perjudique.
  • Reconocer el mérito de los otros, aunque sean nuestros rivales.
  • No causar perjuicio sin una buena razón.
  • Promover el bien, aunque nos cueste un sacrificio.
  • Abandonar el resentimiento actual que genere disgustos futuros.
  • Pensar en los demás antes que en uno mismo.
  • Lograr ventajas sin perjudicar a nadie.

Siempre que primen estos principios de urbanidad sobre “el impulso desordenado de la naturaleza” estaremos ante individuos civilizados formando una sociedad civilizada.

Fuente de la imagen destacada: Jan Brueghel el Viejo Baile campestre ante los Archiduques, Museo Nacional del Prado

Fuente del texto: Código completo de urbanidad y buenas maneras según los usos y costumbres de las naciones más cultas” (1863) Biblioteca Digital Hispánica

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