Palabras políticas: directrices y consignas en discursos, proclamas y soflamas

Las ideas, valores, propuestas y planes de gobierno que tiene un partido político se hacen llegar a los ciudadanos a través de los programas electorales y de los mensajes que incluyen los políticos en sus intervenciones, opiniones, discursos, etc. Los mensajes...

La Cruz de Hierro una condecoración que habla de guerra y valentía

Hay condecoraciones que hablan de guerra y acciones valerosas en la misma. La condecoración de la que voy a hablar solo se entregaba en ese supuesto. Tenía que producirse una conflagración y una acción valerosa en la misma para tener opción a que la Cruz de Hierro se...

Último baile de etiqueta antes de empezar el cole

“Vamos niños hay que arreglarse que vamos de baile de etiqueta, el último antes de volver al cole”. Esta frase la imagino en labios de una señora de finales del XIX, de aquellas de infinitos criados, doncellas, sirvientas, cocineras, mayordomo, ama de llaves, etc.,...

Los 8 pilares sobre los que se asienta la urbanidad están en el Anaquel de los libros antiguos, en un libro: el “Código completo de urbanidad y buenas maneras según los usos y costumbres de las naciones más cultas” (1863) de Manuel Díez de Bonilla.

Para este autor la urbanidad consiste en “el arte de acomodar la persona y las acciones, los sentimientos y el discurso, de forma que hagamos contentos a los demás, de nosotros y de sí mismos, o bien adquirimos su estimación y afecto dentro de los límites de lo justo y de lo honesto, o lo que es lo mismo, de la razón social”.

La urbanidad está formada por virtudes y valores y se exterioriza en la vida de relación social, en el trato con los demás. Sus preceptos se dirigen a evitar sensaciones incómodas y a ofrecer a los otros la cortesía con la que queremos ser tratados. La urbanidad es parte de la civilización y contribuye a “pulir” al ser humano que por naturaleza es “grosero, personal y semi-bárbaro” y se asienta sobre los mismos pilares que la razón social, que el autor reúne en estos 8:

  • Ejercer nuestros derechos sin perjudicar los de los demás.
  • Respetar los derechos de los demás aunque nos perjudique.
  • Reconocer el mérito de los otros, aunque sean nuestros rivales.
  • No causar perjuicio sin una buena razón.
  • Promover el bien, aunque nos cueste un sacrificio.
  • Abandonar el resentimiento actual que genere disgustos futuros.
  • Pensar en los demás antes que en uno mismo.
  • Lograr ventajas sin perjudicar a nadie.

Siempre que primen estos principios de urbanidad sobre “el impulso desordenado de la naturaleza” estaremos ante individuos civilizados formando una sociedad civilizada.

Fuente de la imagen destacada: Jan Brueghel el Viejo Baile campestre ante los Archiduques, Museo Nacional del Prado

Fuente del texto: Código completo de urbanidad y buenas maneras según los usos y costumbres de las naciones más cultas” (1863) Biblioteca Digital Hispánica

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