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En el XXXI Congreso de Vexilología celebrado en Segovia en octubre de 2016, María de la Serna y quien escribe estas líneas, presentamos una comunicación que llevaba por título el de este post: “La bandera y su protocolo: ignorancia, errores y mala praxis“.

Este es su resumen:

La normativa que regula la bandera y su uso en España está publicada en el Boletín Oficial del Estado; no hay demasiadas normas sobre el tema, pero las que hay son concisas y claras,  hablan de la bandera como símbolo y regulan tanto su apariencia física, como su uso y ordenación.

Los responsables de protocolo cuentan con un Código Deontológico de la Organización Internacional de Ceremonial y Protocolo para la profesión de Protocolo, aprobado por la Asamblea General celebrada en Zaragoza el día 26 de noviembre de 2006, no es una norma publicada en el BOE, sino unas pautas de conducta profesional, unos principios éticos que  “tienden a garantizar una actuación honesta en interés de quienes demandan los servicios profesionales y de la propia colectividad o corporación profesional” y se formulan “a modo de normas o leyes intraprofesionales” que “constituyen los “deberes” que ha de observar cada profesional en el ejercicio de su profesión” (como señala el propio Código en su exposición de motivos). Uno de esos deberes es el de respetar “escrupulosamente las normas de carácter jurídico que le afecten en el desarrollo de su actividad” (principio 7º del código).

La bandera de España simboliza a la nación y los valores y principios constitucionales, nos representa a todos; ver cómo el símbolo se descuida o se utiliza mal en espacios y actos oficiales organizados por responsables de protocolo nos lleva a pensar en que hay una mala práctica de esos deberes que el profesional debe observar en el ejercicio de su profesión. Una mala práctica que puede ser por impericia, imprudencia o incluso negligencia.

El objetivo de este trabajo es, a la luz de la normativa que regula la bandera y el código que establece los deberes de los profesionales de protocolo, identificar esas malas prácticas, clasificarlas y graduarlas. Para ello se analizará la utilización de banderas en tres ámbitos muy concretos: actos oficiales, espacios oficiales y luto oficial, con la intención de llamar la atención sobre la responsabilidad del profesional de protocolo en la vigilancia del respeto a los símbolos a través de los actos que organiza.

La comunicación completa aparece publicada en el número 143 de la revista Banderas que edita la Sociedad Española de Vexilología.

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