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Comienzan las ceremonias públicas que rodean la muerte de un Monarca, sin duda el cortejo fúnebre es la más vistosa de ellas. Desfile en riguroso orden de precedencia (R.D. 1856 y R.O. 1861), uniformidad y luto, banderas a media asta, el público que asiste en silencio. En dos días se organizó y coordinó el primer acto público que aquí se detalla.

El día 27, y en el Palacio del Pardo, se forma el primer cortejo fúnebre que acompañará el cadáver del Rey Alfonso XII hasta el Palacio Real en Madrid. El féretro salió de la capilla ardiente situada en el interior del Palacio a hombros de seis grandes de España que lo situaron en el carro fúnebre. Tras el féretro cuatro ilustres damas “envueltas en negros velos” –como relata La Ilustración Española y Americana de 8 de diciembre de 1885- representando a la Reina Regente, la Reina Isabel II y las Infantas, lo siguieron hasta “los umbrales de la puerta principal … hasta que la comitiva desapareció a lo lejos en la carretera del Pardo a Madrid”.  La ceremonia de traslado del féretro hasta el carro fúnebre se hizo al son de “la marcha Real  … y el triste doblar de las campanas”.

Con carácter previo a la salida del féretro, y según recoge  la Gaceta de Madrid nº 359 de viernes 25 de diciembre que publica el acta levantada por el Notario Mayor del Reino (Ministro de Gracia y Justicia, Francisco Silvela),  tiene lugar en la cámara en la que estaba el cadáver una pequeña e importante ceremonia. El Ministro de Gracia y Justicia fue convocado por la Real Orden que mencionábamos en el post “El Rey ha muerto … ¡Viva la Reina Regente!”, para presenciar la entrega y traslación del cadáver al Palacio Real de Madrid. En dicha cámara se encontraban presentes: el Jefe Superior de Palacio y Mayordomo Mayor (Marqués de Alcañices); el Comandante General de Alabarderos (Conde de Serrallo); El Primer Ayudante de S.M. (Marqués de Peñaplata); el Primer Montero de S.M. (Conde de Villapaterna); el Primer Médico de S.M.; los Gentileshombres de Cámara con Oficio, Grandes de España (Conde de Guaqui, Duque de Baena, Conde de los Llanos y Duque de Arión); los Mayordomos de Semana (Marqués de Montalvo, Marqués de Camposanto y el Conde de Romreé y D. José Luis Aguilera y Moreno; los Gentileshombres de Casa y Boca; y los Monteros de Espinosa.

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Según recoge en el acta el Ministro de Gracia y Justicia, ante los presentes y con la caja abierta, el Ministro preguntó: “El cadáver que está presente ¿es el de S.M. el Rey D. Alfonso de Borbón y Borbón (Q.E.G.E.)“, a lo que el Jefe superior de Palacio respondió “en sentido afirmativo“. Se procedió a cerrar la caja mortuoria y se recogieron las llaves por el Jefe Superior de Palacio y se condujo el féretro con el cadáver “desde la Cámara mortuoria por las habitaciones interiores y escalera principal hasta dejarlo colocado en el coche estufa que al efecto esperaba en la puerta“.

El orden el que se formó el cortejo por el camino Real a Madrid –siguiendo el acta que publica la Gaceta y el artículo que publica la Ilustración Española y Americana- fue el siguiente:

  • Sobreguardas del Real Sitio
  • Dieciocho guardas de campo a caballo
  • Coche con cuatro Capellanes de Honor
  • Coche con dos Monteros de Espinosa
  • Coche con cuatro gentileshombres de casa y boca
  • Coche con cuatro  mayordomos de semana
  • Coche con el primer Montero de S.M. y el Jefe de la casa de S.A. el Duqe de Montpensier.
  • Coche con el Mayordomo Mayor de S.M., el Comandante General de Alabarderos y el Ministro de Gracia y Justicia
  • Cuatro batidores de la Escolta Real
  • Un correo de las Reales Caballerizas
  • Servidores de la Casa Real con  hachas encendidas
  • Coche estufa (carro fúnebre) yendo a su lado el primer Jefe y el segundo de la Escolta Real y el Caballerizo de Servicio entre un zaguanete de Alabarderos
  • Escuadrón de la escolta Real

Cortejo_Pardo_Madrid_1_Salida_del_Pardo

Desde las 11.00 horas las calles por las que debía discurrir el cortejo estaban abarrotadas de personas que querían dar el último adiós al Monarca y a las 12.00 las tropas de la guarnición cubrieron el recorrido desde la puerta de la Moncloa al Palacio Real, en este orden:

  • Real Cuerpo de Alabarderos
  • Regimiento de Lanceros de la Reina
  • Guardia Exterior de Palacio
  • Una sección de artillería rodada

Dos horas tardó el cortejo en llegar a San Antonio de la Florida, su llegada a Moncloa fue anunciada por la marcha Real. En la plaza de San Antonio esperaba la presidencia del duelo, el alto clero y las comisiones oficiales:

  • Ayuntamiento y Diputación Provincial, con sus presidentes y sus maceros
  • Alta servidumbre de Palacio
  • El Cuarto Militar del Rey, bajo la presidencia del mayordomo mayor (el  Duque de Sexto)
  • El clero catedral (presidido por el Obispo de la Diócesis)
  • El clero de la Real Capilla con la cruz alzada y presidido por el cardenal Benavides de Pontifical.
  • Grandes de España
  • Títulos de Castilla
  • Militares de Alta Graduación
  • Funcionarios del Estado
  • Hombres políticos

Se rezó un solemne responso y la comitiva volvió a ponerse en marcha dirigiéndose a Palacio.

Cortejo_Pardo_Madrid_2_San Antonio

La Ilustración Española y Americana del 8 de diciembre dice que se trataba de un “grandioso espectáculo (…) multitud de personas de todas las clases sociales (…) y el silencio respetuoso y el orden admirable que allí dominaban eran señales evidentes de la tristeza de los corazones, de profundo duelo que había  producido en el pueblo madrileño la prematura muerte del Monarca”.

El orden de la comitiva fúnebre a su entrada en Madrid era el siguiente (siguiendo siempre el relato que hace el mencionado semanario) formando en dos filas:

  • Fuerzas de artillería
  • Fuerzas  de infantería
  • Cuatro palafreneros carreristas a caballo (con federicas y pelo empolvado)
  • Un timbalero, a caballo, conducido por dos palafreneros
  • Dos clarineros  a caballo
  • Cuatro maceros a caballo con uniforme de gala (dalmáticas y maza)
  • Cuatro palafreneros carreristas a caballo (con federicas y pelo empolvado)
  • Caballos de respeto con sillas cubiertas de gasa negra
  • Caballos con reposteros, en dos filas, cubiertos de gasa negra
  • Picador mayor, ayudantes, domadores y alumnos (todos de gala, a caballo)
  • Seis palafreneros carreristas de servicio, con los señores caballerizos y correos (con federicas y pelo empolvado)
  • Personal de Caballerizas (con uniformes y trajes de gala)
  • Ujieres y criados de Palacio
  • Cuatro batidores de la Escolta Real, y la partida
  • Cruz de la Real Capilla
  • Capellanes de Altar, músicos y cantores
  • Capellanes de honor y sumilleres de cortina
  • Cardenal Benavides (Arzobispo de Zaragoza)
  • Gentileshombres de casa y boca
  • Mayordomos de semana
  • Gentileshombres de cámara con ejercicio y servidumbre

Coche estufa con el féretro, del que tiraban ocho caballos negros con gualdrapas y penachos negros. El coche era en sí mismo una lección de protocolo:

  • Delante del tiro de caballos: Seis lacayos con bastones (con medias y guantes negros)
  • Sobre el coche
      • Cochero (con federicas y latiguillos, medias y guantes negros)
      • Delantero (con federicas y latiguillos, medias y guantes negros)
      • Seis palafreneros (con federicas y latiguillos, medias y guantes negros)
  • A los costados:
      • Ocho monteros de cámara (llevando las cintas del féretro)
      • Seis gentileshombres de casa y boca (con hachas)
  • A la derecha del coche el capitán general de Madrid a caballo y el jefe de carrera
  • A la izquierda del coche: un Caballerizo de campo a caballo

Presidencia del duelo:

  • Jefe Superior de Palacio, Ministro de Gracia y Justicia, Obispos de Madrid-Alcalá y Ávila, el Comandante General de Alabarderos, y el General primer ayudante de S.M.
  • Primer Caballerizo, Director de Caballerizas y demás acompañamiento
  • General segundo jefe de Alabarderos, y Real Cuerpo de Alabarderos
  • Coche de respeto tirado por ocho caballos, acompañado de dos lacayos y seis palafreneros
  • Escuadrón de la Escolta Real
  • Regimiento de Caballería

Detrás de la comitiva oficial -y según recoge La Ilustración Española y Americana en su artículo- seguían unos carruajes de la Real Casa:

  • La Reina Regente con sus hijas
  • La Reina Isabel II
  • Los Duques de Montpensier

Cortejo_Pardo_Madrid_3_Bailén

A las tres de la tarde llegó el coche con el féretro a Palacio. Al pié de la escalera principal (flanqueada por los Alabarderos con arma presentada) le esperaban:

  • Los Ministros de la Corona (menos el de Justicia que venía en la presidencia del duelo)
  • Grandes de España y Títulos de Castilla
  • Altos dignatarios de la Corte y del Estado
  • Directores de las armas, altos funcionarios y la servidumbre que había quedado en Palacio
  • Varias damas de S.M. la Reina

El cardenal Benavides (vestido de pontifical) entonó las preces de la Iglesia, que fueron contestadas por el clero de la Real Capilla.

Las puertas del coche fueron abiertas por los Monteros de Espinosa y el féretro se sacó de la estufa por los Caballerizos de Campo, fue trasladado hasta el primer descanso de la escalera por los Monteros de Espinosa y Gentileshombres de Casa y Boca, allí lo recogieron los Mayordomos de semana  quienes lo llevaron hasta el Salón de Columnas –en el que se  instaló la Capilla Ardiente- donde fue situado sobre la cama imperial por los Grandes de España. Una vez depositado sobre la cama imperial se abrió la tapa de la caja y se rezó el oficio de difuntos a cargo del oficio de la Real capilla. A dicho oficio asistieron todos los personajes que habían formado parte del acompañamiento. Todo este ceremonial que había empezado a las 11 de la mañana, terminó a las 16.00 horas (de ello dio fe el Ministro de Gracia y Justicia).

Capilla_Ardiente_Palacio_Real

A la mañana siguiente (día 28 de noviembre, cumpleaños del Rey difunto) se cantó la vigilia de difuntos y la misa de cuerpo presente –que fue oficiada por el cardenal Benavides- a la que asistieron: damas de la Reina, Grandes de España, Títulos de Castilla y Altos Dignatarios de la Corte.

Ceremonias Religiosas_Daniel Ferrant

Después la capilla se abrió al público hasta las cinco de la tarde.

Los grabados, de los ilustradores Alejandro Ferrant y Comba, son los publicados en La Ilustración Española y Americana de 8 de diciembre de 1885

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