Etiquetas

,

The modern habit of doing ceremonial things unceremoniously is no proof of humility; rather it proves the offender’s inability to forget himself in the rite, and his readiness to spoil for every one else the proper pleasure of ritual.”
― C.S. Lewis

Las ceremonias y su protocolo han formado parte del sistema político y de su estructura a lo largo de toda la Historia de la humanidad, constituyendo la escenografía desplegada en las mismas, un medio de hacer creer que quien ostenta el poder político es un gobernante legítimo además de convencer al súbdito de la necesidad de que exista un poder que le gobierne. Esto es propaganda, y el poder político no puede prescindir de la utilización de la misma, está en su propio fundamento, porque el poder reside en la imagen que del mismo se tiene. A través de la ceremonia se intenta persuadir –lo que casi siempre se consigue- al súbdito, al aliado y al enemigo, de que quien detenta el poder es el mejor gobernante, el más poderoso y el único legítimo.

Los distintos ceremoniales oficiales se han dirigido y se dirigen a exaltar la figura del gobernante y de quienes le rodean, no solo mediante el rito que siempre se desarrolla con gran teatralidad, sino  también por los personajes que participan en el mismo como actores y el lugar en el que sucede, los grandes espacios o salas principescas, que se decoran con gran lujo y boato, todo ello destinado a sorprender e incluso intimidar a quien asiste a él como mero espectador.

Como se verá a lo largo de las entradas de este blog,  protocolo y ceremonial no están vinculados a un único régimen político, todos los sistemas políticos a lo largo de nuestra Historia, ya tengan una Jefatura de Gobierno que recaiga en un Monarca, un Presidente de República, o un Dictador,  han hecho uso de las ceremonias y se han dotado de símbolos para manifestar su poder y diferenciarse de sus súbditos, de sus vecinos y de sus enemigos.

El ceremonial nos atrae, por tanto, por su orden, la calidad de los personajes que en él participan, el vestuario, y la secuencia en la que discurre el acto. Para conseguir ese fin el protocolo debe tener un corsé, debe ajustarse a una norma; una norma que marque la secuencia en la que el acto transcurre. De esta forma la expresión saltarse el protocolo  tendrá sentido.

En este blog se hablará de ceremonias y precedencias a lo largo de la Historia, y del corsé al que se han ajustado. También se hablará de Heráldica, Vexilología, Publicaciones y Curiosidades que tengan que ver con el Protocolo y el Ceremonial.

La autora de este blog tiene formación académica en Protocolo y Organización de Eventos, es profesora de Técnicas de Organización de Actos en Grado y Postgrado siente una especial atracción por la Historia del Ceremonial.

Anuncios